Lunes, 20 de agosto de 2018
Alfoz al día

Más de 2.000 personas han visitado el Centro de Interpretación de la Isla del Soto desde su apertura

Este espacio da cabida a un proyecto educativo que permite al visitante conocer los usos pasados, presentes y futuros del río Tormes, así como las especies de la flora y la fauna de este pulmón verde de Santa Marta

Uno de los grupos visitantes escucha las explicaciones del guía durante la ruta por la Isla del Soto

El ambicioso proyecto de recuperación de la Isla del Soto desarrollado en los últimos años ha permitido a Santa Marta de Tormes disponer de un amplio espacio lúdico, deportivo y de ocio que ahora suma un nuevo recurso con la puesta en marcha del Centro de Interpretación.

Las instalaciones, que el pasado mes de febrero inauguraba la ministra de Medio Ambiente, Isabel García Tejerina, dan cabida a un proyecto educativo que permite al visitante conocer los usos pasados, presentes y futuros del río Tormes y de la isla, así como las especies de la flora y la fauna de este pulmón verde de Santa Marta. Desde que abriera sus puertas, el Centro de Interpretación de la Isla del Soto ha sido visitado ya por más de 2.000 personas de todas las edades.

El horario de apertura del centro, que gestiona la Fundación Tormes EB, es de 11.30 a 14.00 horas y de 16.30 a 18.30 de lunes a viernes y los sábados de 11.30 a 14.00 horas. En estos primeros meses, tanto particulares como grupos (se pueden concertar visitas en grupo) han disfrutado ya de las visitas guiadas que se estructuran en dos partes: una primera centrada en las rutas por el interior de la isla y otra segunda, focalizada en el nuevo Centro de Interpretación.

“La Isla del Soto no fue siempre una isla. Hasta el año 1940 las tierras que hoy la forman pertenecían a la margen derecha del río Tormes, a lo que hoy se conoce como La Aldehuela”, con esta explicación comienza la visita al Centro de Interpretación que en este primer tramo permite conocer, a través de diferentes imágenes antiguas, cómo ha evolucionado el río Tormes “desde un espacio vinculado al trabajo a un espacio de ocio”, explica el encargado del centro.

La exposición se divide en distintos módulos que explican los usos antiguos del río y cada uno de ellos ofrece también mensajes ambientales para que el visitante tome conciencia de la necesidad de cuidar y proteger nuestro entorno natural. Una apuesta por nuevas formas de comunicar que vaya más allá de la pura información, trabajando las emociones y la retroalimentación con los visitantes, “tratando de reflexionar sobre cómo era antes el río y cómo nosotros podemos contribuir a cómo será su futuro”.

La extracción de arena, la vinculación del río con la construcción o la importancia de la ganadería y la agricultura, todo ello se explica con diferentes elementos y aperos utilizados para el desarrollo de cada una de las actividades. La pesca constituye otra parte importante en el recorrido por el centro con una muestra de las especies que se pueden encontrar en la Isla del Soto. “La pesca antes era para subsistencia y actualmente se ve más como una actividad de ocio”, explican.

En el centro se muestran los materiales que se encontraban en el río y que servían, por ejemplo, para hacer cestos. El uso del Tormes para lavar la ropa queda reflejado en los aperos que se utilizaban para ello y en las prendas de ropa de tejidos naturales, algo que también puede hacer reflexionar a los visitantes, al igual que el pequeño huerto que, colocado en el techo, incide en que “este tipo de agricultura ha ido desapareciendo para dar paso a grandes extensiones de cultivo”.

Ruta por la Isla del Soto

Esta visita al Centro de Interpretación se completa con una ruta por el interior de la Isla del Soto. Para ello se han diseñado dos itinerarios de distinta duración, destinadas tanto a niños como adultos. Ambas trabajan la biodiversidad de Isla del Soto, las especies de la flora y la fauna que integran su paisaje, a través de la mirada de distintos cuadros de diferentes épocas y estilos. La finalidad es educar desde un punto de vista integral, donde la ciencia y la pintura se mezclen para generar fidelidad y responsabilidad en la conservación de la isla y su río.

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