Domingo, 19 de agosto de 2018

ETA se rinde

ETA se rinde. ¿Cuántas veces se ha rendido ETA? La última hace unos días, con un comunicado en el que anunciaba a bombo y platillo que entregaba las pistolas, las bombas y   los zulos con los que ha realizado su macabro trabajo durante cincuenta años. Más que rendirse, si es que se rinde, debería decirse que la jubilan los años, el tiempo que igual que se lleva lo bueno, se lleva lo malo.

     El Gobierno y los partidos políticos insisten en que el final obedece al Estado de Derecho y al trabajo de las Fuerzas de Seguridad del Estado. Mucho tienen que ver, nadie lo duda,  pero si es verdad que se va, que no miente,    lo hará dejando tras de sí muchos crímenes sin resolver, muchos presos sin cumplir la condena y no pocos de sus miembros viviendo a cuerpo de rey tanto dentro como fuera de España.   Si bien es verdad que esto no puede llamarse un fracaso, no es menos cierto que tampoco puede llamarse un éxito.

     Los supervivientes y los familiares de las víctimas recelan de que la banda terrorista se disuelva sin obtener prebendas por parte del Gobierno y exigen que pida perdón sin justificar su violencia. Si bien de lo primero se puede dudar,   de lo segundo no tanto. ETA nunca pedirá perdón con la actitud que se adopta cuando hay verdadero arrepentimiento. Eso sería reconocer públicamente que se equivocó, que más que defender un noble ideal, una idea respetable,  un proyecto viable o lo que defendiera porque a estas alturas ya ni se sabe que pretendía, se pasó cinco décadas sembrando el miedo, la muerte y el dolor, y de esta forma de poner el punto final se desprende que no quiere irse como lo que en realidad es: una banda de terroristas.