Miércoles, 15 de agosto de 2018

Luis García Jambrina, la Salamanca de los manuscritos

La Feria del Libro de Salamanca es el gran escaparate de los libros en nuestra ciudad. No se me ocurre ningún lugar mejor ni más hermoso que nuestra Plaza Mayor para ello

Luis García Jambrina (der.) estuvo acompañado del escritor José Antonio Sánchez Paso / REP. GRÁFICO: ALEX LÓPEZ

Luis García Jambrina es el aliento salmantino de esta excepcional muestra de Encuentros con Autores que nos regala, año tras año y ya van 38, la Feria del Libro de Salamanca. Un encuentro casi familiar con el autor salmantino nacido en Zamora que ya se ha hecho uno con la ciudad que convirtiera en manuscrito en el 2008 con el inicio de sus novelas histórico detectivescas protagonizadas por el pesquisidor Fernando de Rojas. Un Jambrina convencido de que no hay libro hasta que no se presenta en la Feria Municipal del Libro en Salamanca: La Feria del Libro de Salamanca es el gran escaparate de los libros en nuestra ciudad. No se me ocurre ningún lugar  mejor ni más hermoso que nuestra plaza Mayor para ello; de alguna forma, se enaltecen mutuamente. Y da mucho gusto ver a tanta gente deambulando entre las casetas. Por unos días la plaza se convierte en una gran biblioteca al aire libre. Gracias a ella, el libro se sitúa en el punto de mira. Y es que en Salamanca lo que no acontece en la plaza o no pasa por ella es como si no existiera.

Encuentro que ha tenido su prolegómeno feliz en el encuentro con un Jambrina lector admirado y un Manuel Vilas al que presentó desde el reconocimiento y el rigor que tiene este profesor de la Universidad de Salamanca autor ya no de numerosas novelas y cuentos, sino de fecundos estudios literarios y de atinadas críticas literarias en el reconocido suplemento cultural del ABC. Un Jambrina entregado a la magia que estos días disfrutamos en esta nuestra, suya Plaza Mayor de Salamanca: Feria del Libro y Plaza Mayor son un binomio perfecto. Es una oportunidad también para que los autores y lectores se conozcan y conversen y los primeros puedan firmar y dedicar sus libros. En mi caso, me ha hecho mucha ilusión conversar con Manuel Vilas, el autor de Ordesa, al que tanto admiro; y presentar, a mi vez, El manuscrito de fuego, que tanto habla de Salamanca y de su glorioso pasado. Y, sobre todo, hacerlo de la mano de José Antonio Sánchez Paso, que tanto me ha ayudado a construir y revisar esta novela, sobre todo en lo relativo a ese gran personaje que es don Francés de Zúñiga".  

Ante un público atento, José Antonio Sánchez Paso, recordó que, en el 2002 ambos hablaban de la necesidad de reconocer no solo el patrimonio arquitectónico y artístico de Salamanca, sino su patrimonio intelectual, el de los autores vinculados a una ciudad eminentemente literaria. Sánchez Paso, uno de los primeros lectores de los manuscritos de Jambrina, como lo son Antonio Sánchez Zamarreño y Mercedes Sánchez, asistieron al nacimiento en el 2008 de la primera novela de la serie en la que Salamanca se convirtió en una especie de género literario hecho de piedras y palabras en la persona del autor. Una historia nacida del libro de relatos Muertos SA, un prodigio de edición donde Jambrina jugaba con varios personajes de la literatura española No como profesor, sino como un lector que quiso convertir a Fernando de Rojas en un detective, un personaje atractivo que atrape y que no estuviera lejos de su trabajo de impartir justicia, que es a lo que se dedicó en Talavera.

Sánchez Paso, en un diálogo vivo y fructífero con el autor, destacó que el primero de los manuscritos está ambientado en el 1497 y en él aparecen personajes de calado en la ciudad como Cristobal Colón, así como un personaje femenino, Sabela, que habitaba la Casa de la Mancebía. Una primera obra con alusiones a La Celestina que relataba los ambientes estudiantiles y que tuvo su continuación con El manuscrito de nieve donde el autor se atreve a recorrer los tugurios del juego de la mano de otro personaje legendario, el Lazarillo de Tormes. Obra que recorre la Salamanca de noche, en ella también aparecen nombres como el de Juan dell´Enzina, Doña María la Brava y las mujeres de la Universidad, Luisa –Lucía- de Medrano y Beatriz Galindo, mientras Rojas investiga las andanzas de un asesino en serie. Una Beatriz Galindo protagonista de otra gran novela de Jambrina, La corte de los engaños, y que nos trae a la memoria a las mujeres que se disfrazaban de varón tan queridas para el autor Jambrina, que, según Sánchez del Paso, no ha dejado ni una calle por recorrer de esta Salamanca que es un protagonista más de las novelas.

Fresco histórico de la ciudad, los Manuscritos de Jambrina recorren en su última entrega, El manuscrito de fuego, la historia real del bufón de Carlos V, Francés de Zúñiga, al que ha estudiado y editado el profesor Sánchez del Paso. Un episodio histórico que le sirve para recorrer la fachada rica de la Universidad de Salamanca y para hacer una acertada reflexión sobre el poder y el paso del tiempo. Un Rojas disminuido, que en la próxima entrega acabará en las Indias, rodeado de Dominicos, se enfrenta no solo al enigma del asesino, sino a los que muestra en piedra la fachada universitaria, símbolo de la independencia de la institución y de la época dorada de una ciudad convertida, gracias al autor, en motivo literario a partir de sus manuscritos.

Memoria viva de la Salamanca histórica y literaria, Jambrina nos ha relatado y retratado desde el conocimiento, el talento narrativo para la vertiginosa sucesión de episodios históricos y literarios y desde la mirada inquisidora de un hombre de agudísima inteligencia. Y no hablo de Fernando de Rojas, pesquisidor convertido en un personaje más de los medallones salmantinos de nuestra memoria literaria, sino de un García Jambrina capaz de leer no solo las piedras, los legajos y los manuscritos, sino también, el alma de una ciudad letrada plena de historias secretas y otras que, sin serlo, merecen reconocimiento. Una Salamanca que ahora le ocupa entre dominicos que descubren el Nuevo Mundo, viajes por el mar y derecho de gentes, gentes que recorren, ahora mismo, esta Plaza soleada llena de libros, de letras, de niños, de helados, de fiesta, de conocimiento, de historia viva. Vida como la que escribe y describe, en los manuscritos del corazón, este autor indispensable. Ya no es solo la Salamanca de Rojas o de Unamuno, ahora recorremos, a través de los manuscritos, la Salamanca de Luis García Jambrina.

Charo Alonso.