Domingo, 21 de octubre de 2018

“Las palabras del rector Unamuno en el Paraninfo han sido fruto de una intensa mitificación”

“El mito de Unamuno enfrentado al Mal absoluto en el Paraninfo, se va a mantener incólume, y yo no pretendo derribarlo”, subraya el investigador
La conocida fotografía de Miguel de Unamuno saliendo de la Universidad el 12 de octubre de 1936.

12 de octubre de 1936. Paraninfo de la Universidad de Salamanca. El rector Miguel de Unamuno y el general José Millán Astray protagonizan uno de los momentos que han pasado al imaginario colectivo con más “fuerza” y “persistencia”, tal y como apunta Severiano Delgado Cruz, bibliotecario de la Universidad de Salamanca, en su estudio ‘Arqueología de un mito: el acto del 12 de octubre de 1936 en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca’, en el que tras una minuciosa y documentada labor de investigación mantiene que “las palabras pronunciadas por el rector Unamuno han sido fruto de una intensa mitificación”. La respuesta, tras una “labor de arqueología”, está en el relato de Luis Portillo Pérez, escritor y profesor de la Universidad de Salamanca, titulado ‘Unamuno’s Laste Lectura’, publicado en diciembre de 1941 en la revista Horizon. Una investigación que ha despertado el interés de medios nacionales e internacionales, como The Guardian.

La frase ‘Venceréis pero no convenceréis’, y la respuesta atribuida al general Millán Astray, ‘¡Muera la inteligencia!’, responde más a una recreación literaria que a una descripción histórica de lo que realmente pasó aquel día en el Paraninfo de la Universidad. “Portillo no tenía intención de dar una noticia, sino de ofrecer al lector una pieza de teatro, un drama, en el que había un enfrentamiento entre el Bien y el Mal, entre el Ángel y el Diablo, entre los valores democráticos y la brutalidad franquista”, explica Delgado.

Sin embargo, “la reiteración del relato dramatizado de Portillo a lo largo de los años ha llegado a conferirle veracidad, como si realmente el acto del Paraninfo hubiera ocurrido tal como él lo cuenta”. “Cuando se fija en la cultura popular una imagen, es muy difícil o imposible borrarla o modificarla, aunque sepamos que no es cierta. Los reyes magos siempre serán tres, por más que todos sepamos que los evangelios no dicen cuántos eran”.

“El mito de Unamuno enfrentado al Mal absoluto en el Paraninfo, se va a mantener incólume, y yo no pretendo derribarlo”, subraya Delgado, “pero creo que sería más robusto si pusiéramos en boca de Unamuno las palabras, las ideas que realmente dijo, no las palabras postizas del discurso escrito por Portillo”. Por ejemplo, añade, “Unamuno se había referido varias veces a Rizal en sus escritos y discursos, sentía gran aprecio por este poeta filipino, al que consideraba símbolo del alcance del imperio español, que para Unamuno llegaba hasta donde llegara la lengua española. Las ideas reflejadas por Salcedo son muy unamunianas, mientras que las del discurso de Portillo se nota a la legua que son ajenas, que proceden de otra mano. ¿No sería mejor que el mítico Unamuno hablara con sus propias palabras?”

Una “labor de arqueología”

Investigando la figura de Umamuno como rector de la Universidad de Salamanca (1900-1914 y 1931-1936), al llegar al acto del Paraninfo, “el último que tuvo como rector”, explica Delgado, “me llamaba la atención el hecho de que las llamadas “versión de Luis Portillo” y “versión de Emilio Salcedo” fueran tan distintas, sin contar con que además hay versiones variadas de autores que mezclan las dos versiones a su antojo, o incluso añaden datos de su propia cosecha”.

Delgado ha realizado una “labor de arqueología” desbrozando “el tema para dejarlo limpio y llegar a conclusiones claras. El origen de la “versión de Emilio Salcedo” es muy claro: la Vida de don Miguel, de Salcedo, publicada en 1964, pero la “versión de Luis Portillo” tenía un origen muy raro: el artículo ‘Unamuno’s Last lecture’ publicado por Luis Portillo Pérez en Inglaterra, en inglés, en 1941. Centré el interés en averiguar todo lo que pudiera de este artículo, que ya era citado y comentado por algunos autores, por cierto. No lo he descubierto yo”.

Una de las tareas más complicadas ha sido precisamente localizar el original de ‘Unamuno’s Last Lecture’. “Tengo la norma, como investigador, de consultar el original siempre que sea posible. Me costó bastante dar con el original, hasta que localicé la revista Horizon digitalizada en un sitio web norteamericano. También he pasado largos ratos buscando por la prensa digitalizada”.

“Todo cuadró cuando tuve claro, con los documentos de archivo, quién era Luis Portillo y cuál había sido su trayectoria vital”, apunta Delgado, añadiendo que “al principio me confundió el hecho de que en Inglaterra adoptara el nombre de ‘Luis Gabriel Portillo’, pero en realidad se llamaba Luis Portillo Pérez y era de Ávila”.

El duelo dialéctico entre Unamuno y Millán Astray

“Es imposible reconstruir el discurso de Unamuno”, pero el investigador Delgado no duda de que “en el Paraninfo hubo un enfrentamiento verbal muy violento entre Unamuno y Millán Astray”, y aunque a la salida, Millán, Unamuno y el obispo “se despidieran con toda formalidad”.

La versión más aproximada del discurso de Unamuno “es la que hizo Emilio Salcedo, aunque habría que añadir la censura de Unamuno a las mujeres que en la “zona roja” iban con fusiles al frente y en Salamanca iban a ver los fusilamientos con cruces y escapularios, así como la mención de Unamuno a José Rizal, que fue la que desencadenó el estallido de cólera de Millán Astray. Y habría que mencionar también que el profesor Ramón Bermejo gritó “!Estamos en la casa de la inteligencia!” después de que Millán gritara “!Muera la intelectualidad traidora!”

La figura de Miguel de Unamuno

De todas las facetas de Unamuno, preguntamos a Delgado cuál es la más interesante como investigador. “Creo que como más influyó Unamuno en la sociedad española fue con su actividad publicista, como se llamaba entonces, o sea, publicando columnas de opinión en los periódicos. También escribiendo miles de cartas. Sus ensayos tuvieron gran influencia en la élite intelectual. En mi investigación me lo estoy pasando bien con los discursos que hacía muy a menudo allí donde le invitaran a hablar. A menudo son improvisados y resultan muy ilustrativos de la manera de pensar de Unamuno”.