Domingo, 23 de septiembre de 2018

Humor a raudales

“Cada ser humano tiene su espacio vital. Este le da derecho a vivir; pero su existencia sólo puede tener la utilidad que le corresponde de la totalidad de la Creación, si él por su parte es capaz de llenar por completo los fines para los cuales ha sido creado”

Lo anterior viene a cuento en este espacio, pues han sido muchos los años en que tuve la oportunidad de entrevistar en Prensa, Radio y Televisión a personas singulares, cada una con su impronta, “entrevistas que respondían a una construcción en la que los factores literarios, jugaban al corro con lo interesante que el entrevistado pudiera decir y muchas veces descubría la habilidad del periodista para llevar al entrevistado a su “huerto”.

Muchos de estos entrevistados han muerto, y ello da cierto sentido de documento histórico a lo que narraré a continuación de ellos: “un mundillo humano discreto en calidades o rico en virtudes; pero no incurriré al contarlo en el viejo y cultivado vicio de la hipocresía y deciros qué: “Todo mortal es un alma de Dios.” ¡Por Diossssss me diría la gran Mari Loli!

Si puedo aseguraros que: “Aprendí muchas cosas de esos entrevistados, que van, desde sus cualidades personales, modo de ser, oficios y aficiones o manera de pensar, incluso de su humor y me lo contaron…

Y a eso vamos, a ese sentido del humor a raudales:

Empecemos con las vivencias de Mara: “Recuerdo que enfrente de la Escuela donde estudiaba había un Sanatorio llamado García-Recio, propiedad  de un médico que era una eminencia. Las niñas que intentábamos ser enfermeras íbamos a este lugar para hacer prácticas. Allí nos daban un tomate y en él teníamos que “pinchar”, pero… ¡yo nunca aprobé el examen, pues como pasábamos tanta hambre en casa; lo primero que hacía era comerme el susodicho tomate!

El gran WENCES MORENO: “Viajando por América del Sur  no tenía a nadie para que me representase, así que lo hacía yo mismo. Iba a un sitio y les decía: “Es un artista estupendo”. ¿Se parece a usted?-me preguntaban- y la respuesta era… Todo el mundo se cree que soy yo-Así que cuando me contrataban y llegaba la hora de la función ¡se deshacía el entuerto!

RAFAEL FARINA: “Una vez tenía que embarcar en Cádiz y yo en mi vida había montado en un “bicharraco” como aquel. Me metieron a la fuerza a empujones, mientras la grandísima Doña Concha Piquer decía: ¡coger al gitano y encerrarle!... y se moría de risa cundo yo la increpaba diciéndola, ¿Pero es que usted ha visto a algún gitano que monte en barco… además sin saber nadar?

NICOMEDES DE CASTRO “Medes”: “Empezamos la entrevista en el patio de su casa y la terminamos en la “Taberna del tío Chiríco”; donde todo el mundo tiene que “mojar el pico”. En una mesa redonda y grande, apta para la brisca, solamente había un libro cerrado. Me quedo sorprendido y más aún cuando “Medes” me espeta sonriendo: Hasta aquí preguntaste tú. ¿Te puedo hacer una pregunta?

-Usted dirá.

-¿Qué se puede hacer sexualmente a partir de los 60 años de edad?-

-Me he quedado sin saber qué decir y él viendo el apuro, me dice: ¡Pues esto! Y me abre el libro que estaba sobre la mesa redonda ¡está en blanco!... cientos de páginas sin una sola palabra; pero eso sí, con una sabrosa dedicatoria-La gente nunca es vieja- Lo dice el sexólogo zamorano Antonio Jesús García Álvarez (CHIQUILIN), 1-4-83.

ISMAEL MUÑÓZ: ¿Tuviste que salir corriendo alguna vez?

-Corriendo no, pero recuerdo que en un mitin que di en Villavieja de Yeltes, cuando estaba iniciando el tema “metieron” en el salón a un asno-buche. Pasado el susto dije: “Considerando que en estos actos no se admiten menores de 18 años de edad, y el “individuo” que ha entrado el último lugar presumo que no los tiene, ruego le saquen a la calle”.

EMILIO TOMÉ: “Verás en ese trasiego en que fui Concejal del Ayuntamiento de Salamanca y conocías a tantísima gente, un día que iba con mi esposa al “Florida” nos paró un señor y me preguntó: ¿Me vio usted algo de lo que le dije hace un tiempo?... confieso que me quedé un tanto parado. El buen hombre al notar el apuro pregunto otra vez -¿me conoce?-Desconcertado le contesté… si hombre, es usted guardagujas de la Estación de Ciudad Rodrigo. Me miró de arriba-abajo y replicó indignado: No hombre…. ¡yo soy municipal en Salamanca!

Por hoy, lo dejo y tal vez vuelva con estas anécdotas-vivencias en otra ocasión, ya que tengo cientos de ellas; de personas singulares con las que me topé en el camino de la vida: “Catedráticos, hombres y mujeres de oficios varios, personajes que bulleron en ambientes muy contrapuestos, artesanos y artistas, todos personas extraordinarias que conformaron realmente la historia de una Ciudad importante como nuestra Salamanca”.

                    Alguien dijo: “Sólo las personas hacen el camino”. Y… ahí lo dejo.