Martes, 21 de agosto de 2018

Día de la Santa Cruz

El día tres de Mayo se celebra en muchas ciudades y pueblos la festividad de la Santa Cruz.

El lugar más floreado en esta fiesta es Córdoba, donde podemos ver cruces hechas a base de flores por sus calles y en sus hermosos patios morunos donde no quedan espacios que no estén llenos de macetas con exuberantes flores.

Córdoba es un lugar lleno de color, donde en este día de la Santa Cruz, se puede disfrutar del aroma que desprenden tantas flores, con una gama amplia de cruces muy variadas en tamaños y colores, todo es a lo grande.

Pero en nuestra Sierra de Francia también podemos disfrutar de este día en la villa de Sequeros, donde la festividad de la Santa Cruz es la más querida por los sequereños.

Aquí la fiesta se celebra con más recogimiento y devoción, pues en ese día la Santa Cruz es llevada en procesión desde la Ermita del Robledo, seguida por los mayordomos y todo el pueblo por el entramado de sus calles, tortuosas y laberínticas, donde los reflejos, las luces y las sombras se suceden, recordándonos lo islámico, hasta la plaza del Altozano.

Y es en esta hermosa plaza con balconadas de un entrañable sabor serrano, donde se hace la ofrenda a la Santa Cruz, para después ser llevada de vuelta a la ermita del Robledo.

La ermita de rasgos medievales de Santa María del Robledo, parte del S XIII, es el lugar donde se encuentra la Patrona del pueblo, siendo esta de grandes dimensiones usada como templo, con un artesonado mudéjar de gran belleza, es una joya arquitectónica, sin duda la más hermosa de Sequeros y de la Sierra de Francia, con un Camarín, donde se guardan los huesos de la Moza Santa (Juana Hernández) y Simón Vela (Simón Roland).

Todos aquellos que os animéis a acudir a la fiesta de la Santa Cruz, también podéis disfrutar de sus calles rincones, plazas, miradores y teatro, así como de la torre del Concejo, donde se encuentra el reloj, el primero instalado en el año 1636, y en su espadaña se encuentran dos campanas, usadas para dar la hora, reunir al concejo y avisar de incendios.

Es una gozada pasear por la calle de “Estella”, que los sequereños llaman calle de la Fuente o calle de las Flores, por la gran profusión de geranios, y regada de tomillo en la fiesta del Corpus, poder ver los dinteles graníticos diseminados por todo el pueblo con invocaciones a la Virgen María a IHS, y la cruz de los Templarios, o el hermoso rincón de “El Infiernillo”, singular a las “aljamas” judías.

Sus miradores son espectaculares, tanto el de la Cabezuela desde donde se divisa la sierra de Bejar, o el de El Robledo hacia la hermosa Sierra de Francia.

Sequeros está declarado Conjunto Histórico Artístico desde 2002, sus dos ermitas declaradas “Bien de Interés Cultural” en 1993, pasada la fuente Honda, la del Humilladero, (S XVI), donde se encuentra el Cristo de las batallas, con un artesonado mudéjar ubicada en un cruce de senderos, partiendo el camino de la dehesa donde nos encontramos con un frondoso vergel,  el “Asentadero de los curas”, y el “Bosque de los Espejos”.

En Sequeros han de preservarse sus bailes, sus bordados, su arquitectura, su naturaleza, las costumbres y tradiciones que nos legaron nuestros mayores, así como los ritos y las fiestas.  

Sequeros, localidad que merece la pena visitar con sosiego, con calma, para disfrutar de la hermosura de sus paisajes, de sus calles y de la amabilidad de sus gentes, los sequereños.

                               Andrés Barés Calama