Domingo, 21 de octubre de 2018

Charo Ruano, Juanvi Sánchez y Alejandro Guinaldo, poesía a tres manos

La periodista y poeta y el ilustrador e inventor presentan su obra conjunta Y si la noche espera

Los autores posan con su obra para SALAMANCArtv AL DIA. Fotos: Alberto Martín

El Manolita Café Bar tiene el calor de las grandes ocasiones, porque lo es, porque un nuevo título de la periodista y poeta Charo Ruano siempre es una fiesta, y también, porque esta vez, la poesía viene de la mano de una propuesta inusual que compartimos en la cercanía y la calidez del cariño. Y si la noche no espera no es un libro de poesía al uso. Y no lo es porque nació de una propuesta del ilustrador e inventor de artefactos culturales Juanvi Sánchez, quien, siempre admirador de la poesía de Charo Ruano, le pasó pequeñas frases como poemas y dibujos de esencial simplicidad para que fuera escribiendo lo que le pareciese. Como si fuera un libro infantil, un turno que se pasa de verso a verso. Y la autora salmantina respondió al reto, y se convirtió, como ella misma dice con su voz contundente y su proverbial modestia “En una madre de alquiler”.

Para Juanvi Sánchez, todo fue sumando. Lector de siempre de Charo, concibe este libro bello como un objeto para ser disfrutado hecho “desde la libertad y desde el disfrute”. Un disfrute que para Charo Ruano fue “a posteriori” porque la propuesta le creó una tremenda sensación de inseguridad. Sin embargo, poema, dibujo y frase aleccionadora se unieron en una experiencia que ha unido a los tres autores en un proyecto hermoso “Las cosas tienen sentido cuando se viven”, afirma Ruano mientras Juanvi propone al público que sean ellos quienes después, ilustren el libro, añadan frases y se lo envíen a los autores para continuar con una obra que es un proceso creativo, un ejercicio de libertad fresco y original que incluya al público.

El libro es un hermoso objeto publicado por Marciano Sonoro Editores en su colección Poéticas del Desencuentro. Un libro de dibujos –esas imágenes esquemáticas que nos recuerdan a las pinturas primigenias de las paredes de la cueva- que se anuda con los breves textos dejando inmensos blancos de papel porque para el ilustrador “Lo importante es lo que está y lo que no está como en aquel poema que decía que son importantes los radios de una rueda y más el espacio que hay entre ellos”. Un blanco que los tres artistas confían en que se llene con la imaginación del lector, ese que recorre el cuidado papel, los versos, los dibujos de líneas esenciales que Juanvi Sánchez concibió tras la muerte de un familiar querido. Dibujos y frases que hicieron nacer poemas, poemas que fueron después musicados por Alejandro Guinaldo. Porque esa es la tercera sorpresa del libro, puede descargarse gratuitamente el tratamiento sonoro de los textos por medio de un código QR por parte de un músico total que, después de cantar acompañado de la guitarra alguno de los textos, nos invitó a escuchar los arreglos definitivos en los que los poemas de Charo Ruano suenan en los instrumentos y las voces de un conjunto inusual.

Una primera edición numerada, cuidadísima, que llega, como dice el colofón, cuando llega la primavera. Una experiencia que es otra forma de aunar música, texto y arte de la mano de un creativo inquieto y dispuesto a explorar nuevas formas de comunicación. Por ello, Juanvi Sánchez ha convocado a su lado a una poeta consagrada de verso limpio, directo, presto a la canción, al himno, a ser musicado. Por ello se ha servido del talento original de un músico que digiere, saborea los textos y acaba cantándolos, haciéndolos suyos. Textos que nacieron de una imagen porque primero fue la imagen, la de una visión poética que tiene mucho de reminiscencia. Y si la noche no espera… que esperó para todos nosotros, nos recuerda al primer libro de poemas de Charo Ruano, Hicimos de la noche un largo poema, ese poema convertido en canción que comparte el público con el ritmo y la voz que marca el músico. Un encuentro que trenza el talento y lo convierte en libro, experiencia compartida, imagen delicada y dedicada a la palabra sobria y contumaz del mundo poético de Charo Ruano. Y cuando la noche cae, la luz que desprende el libro sigue alumbrando, allá donde sabemos que anida la belleza compartida.

Texto: Charo Alonso

Fotos: Alberto Martín