Miércoles, 19 de febrero de 2020

Tienes una llamada

“Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”, llamada del próximo Sínodo de los Obispos

Sí, y no es una llamada de teléfono. Éste es el lema que difunde este año la Jornada de Oración y Ayuda económica de las Vocaciones. Es decir, todavía hoy, aunque con más escasez que en otros tiempos, Dios sigue llamando a personas, jóvenes o mayores, a ofrecer su vida y dedicarla completamente al servicio de los demás, ayudándoles a encontrar en el evangelio el camino y estilo de vida que puede conducirlos a la felicidad personal y al progreso de los grupos humanos de todo el mundo.

“Tienes una llamada. Responde”. Es el lema provocativo completo que la Conferencia Episcopal Española, la CONFER o conferencia nacional de Religiosos de España y las Obras Misionales Pontificias proponen, fundamentalmente a los jóvenes que puedan sentirse llamados a entregar su vida como sacerdotes, religiosos o religiosas, tanto en nuestro país, como en los países que llamamos de misiones.

De hecho, en España, seguimos con una fuerte sequía de vocaciones, pero sigue habiendo un número considerable, al que hemos de conocer, ayudar, orar por ellos y colaborar a su formación y maduración en los Seminarios y casas religiosas, especialmente de formación de novicios y novicias.

En torno a la fiesta de San José hemos celebrado el día del Seminario con el lema “Apóstoles para los jóvenes”, y se nos han dado a conocer las cifras de los aspirantes a la vida sacerdotal en nuestro país. Actualmente hay 1.263 seminaristas mayores y en el último año han llegado a ser ordenados 109 sacerdotes. Hay, además, en los seminarios menores, o de pequeños, 1.061 seminaristas. De ellos pasaron al seminario mayor 51. El año anterior pasaron sólo 33.

Según los datos de la CONFER, a finales del año pasado había en España 31.201 religiosas y 9.983 religiosos. En total, 41.184 personas consagradas. En el último año ha habido un descenso de 800 personas consagradas. Actualmente hay 234 novicias y 183 novicios, pertenecientes a las 208 congregaciones femeninas y 108 masculinas.

La preocupación de lograr un mayor número de vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa llega a las esferas más altas de la Iglesia. De hecho, el próximo Sínodo de los obispos, que se celebrará en Roma en el mes de octubre buscando la aproximación al mundo de los jóvenes, tiene como tema “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”.

La jornada del próximo domingo, que se dedica al conocimiento de toda esta realidad y a aplicar abundantes oraciones para la superación del escaso número de vocaciones, desde hace dos años se celebra conjuntamente con la Jornada de Vocaciones Nativas de las Iglesias de las Misiones. En estos países, generalmente situados en África, América y Asia, crecen de día en día las vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa.

Por eso, se nos invita a conocer esta realidad en el campo de las misiones, a rezar por ellas y a apoyarlas incluso económicamente, ya que la abundancia de vocaciones exige a su vez una conveniente preparación en los seminarios y casas de formación religiosa o noviciados.

En concreto, en el último ejercicio económico de la Obra Pontificia de San Pedro Apóstol para las vocaciones nativas, se ha apoyado a todo ese mundo vocacional con 18.522.039,10 euros. Con ellos se ha atendido a 57.966 seminaristas de África, 436 de América, 18.122 de Asia y 393 de Oceanía. Igualmente se ha ayudado a 1.330 novicios y 2.391 novicias en Asia, 608 novicios y 1.284 novicias en África, 608 novicios y 1.284 novicias en Asia, y 13 novicios y 23 novicias en Oceanía.

España contribuyó con 1.656.519,78 euros. De ellos se dedicaron 1.537.041,40 euros a las ayudas a los seminarios de las misiones, y 119.478,38 euros a los noviciados religiosos.

Tendremos en cuenta el lema de la Jornada de Vocaciones de este año: “Tienes una llamada. Responde”. Que va dedicado fundamentalmente a los jóvenes, pero puede aplicarse también a los mayores, porque además de que Dios puede llamarnos a cualquier edad, todos estamos invitados a situarnos al lado de los jóvenes, especialmente de los que se sienten llamados, pero también contribuir con nuestras oraciones y nuestros medios económicos a que puedan ser debidamente preparados y llegar a la meta de su vocación. Y esto especialmente para el mundo de las misiones.

Recientemente hemos tenido un maravilloso modelo de esta colaboración: un médico y su señora no tuvieron hijos y decidieron de común acuerdo destinar los frutos de su testamento, que no son pocos, a ayudar a las vocaciones del mundo misionero. Así, pensaban ellos, tendremos una multitud de hijos en los seminaristas, sacerdotes y religiosos de los países de misión. Así merece la pena ser padres de tantos hijos religiosos en las misiones.

Nuestras ayudas económicas pueden cuantificarse de la siguiente manera: una beca total durante los seis años de formación de un seminarista cuesta 2.000 euros. Media beca (tres años) 1.000 euros. Un solo curso 350 euros. Hoy se nos invita, por lo menos, a completar una beca para este fin tan meritorio de la formación de vocaciones en el amplio campo de las misiones.