Lunes, 20 de agosto de 2018
Ledesma al día

Marcando límites

El grupo Lazarillo de Tormes representó la obra ‘Teresa, la jardinera de la luz’ dentro del marco de colaboración con la Diputación

La de este domingo en El Arco ha sido la 179 representación de Lazarillo de Tormes

Cuando todavía resuenan en los habitantes de la localidad vecina, los ecos de las palabras de la obra de teatro Teresa, la jardinera de la luz, el impacto de la puesta en escena se vuelve a experimentar en el pequeño pueblecito de El Arco, sito también en Tierras de Ledesma, a las orillas de La Rivera de Cañedo. La vida surge alrededor de esta corriente de agua, y fluye entre sus cultivos, como la sensación que se percibe cuando nos ponemos delante de la narración que de la vida de Teresa de Jesús hace ‘Lazarillo de Tormes’. Según desde la perspectiva con que se mire un paisaje, puede cambiar ante nosotros toda la panorámica. Y a veces es necesario que nos enseñen a mirar.

Illum Archum es el preciosísimo nombre latino que tenía este pueblecito de El Arco, allá por la Alta Edad Media, cuando los lugares eran moneda de cambio o regalos entre nobleza, Iglesia y realeza. No es más que una traducción de su primer origen. Posiblemente el significado de su nomenclatura, haya que ponerlo en relación con la posterior palabra ‘arca’, que también significa límite. Esto dota a esta sencilla localidad de una identidad propia, pues es clara frontera entre la Comarca de Ledesma y La Armuña, y podemos observar cómo cambia el paisaje, más escarpado al norte. Para los actores de ‘Lazarillo de Tormes’, que tan bien saben de la riqueza de matices que Teresa, la jardinera de la luz encierra, llevar su montaje a cada localidad les hace tomar conciencia de cómo cada una de ellas tiene marcados los límites de su personalidad, y se enfrentan a la obra como si todo estuviera sucediendo para ellos por primera vez.

En realidad, y con una profesionalidad admirable, así se enfrenta este grupo de teatro a cada actuación, porque cada público es distinto, porque su montaje también lo es en relación a lo antes visto para narrar la historia de una mujer que supo saltarse todas las barreras de una época, la del XVI, que tan llena estaba de ellas. Teresa, la jardinera de la luz puede hacernos saltar las fronteras del tiempo cada vez que es puesta en escena, lo que da idea de la modernidad que encierra, pues mediante elementos propios del contexto del que parte, y con la fiabilidad indiscutible del pensamiento y obra de la carmelita, pone ante nosotros a una Teresa, mujer, nunca contemplada en estos términos, y que sin límites al presentarla íntegramente, cambia nuestra perspectiva de su paisaje.

Una pila bautismal de arenisca y en forma de copa, del mismo siglo en que viviera Teresa, presencia como invitada de honor esta representación. Es la joya más preciada de la parroquia de san Fernando de El Arco. En alguna parecida sería bautizada Teresa de Cepeda y Ahumada en Ávila, y a ellas se dirigen las miradas, cuando en una de las discusiones más simpáticas del montaje, sus hermanas carmelitas dirimen el lugar de su nacimiento. Poco a poco los hechos más significativos de su vida desfilan ante el público nuevamente a través de los diálogos de unos actores que escena tras escena, descubren los momentos y pensamientos claves de una figura que sin aparecer, está, como la pila bautismal, de forma vívida y real. Una declamación nítida y sonora de sus bellos poemas, o la dureza de las increpaciones del padre dominico contra ella, van marcando los límites en los que se mueve la obra, yendo de la oscuridad a la luz, del miedo a la libertad, como si la propia Teresa recordara los que ella se saltó. Asombrado, en el retablo, un rey santo escucha cómo son narradas las hazañas de una reina del cielo que tantas batallas, como él, tuvo que librar en la tierra.

Fuera de la iglesia, El Moral centenario que trajeran los árabes, por la riqueza de sus frutos, escucha cómplice lo que desde este particular escenario religioso se dice de una mujer vista desde las dimensiones de cualquier ser humano, y al igual que este árbol ha hecho con todos los vecinos del pueblo, recogió también bajo sus ramas las vidas de otros, que junto a ella aprendieron a vivir de otra manera. Sin duda la Diputación salmantina ha hecho una gran apuesta procurando que esta obra llegue al mayor número posible de espectadores y a todos los pueblos que lo hayan solicitado, por pequeños que sean.

www.lajardineradelaluz.com