Jueves, 16 de agosto de 2018

Cobardía y falta de patriotismo...

Estos días muy dados a la reflexión nos hacen pensar que para algunos vivimos en el país de SuperHappy. Todos felices. Sin más comentarios... Pero no podemos de dejar de cuestionarnos ante las declaraciones de algunos, repetidas como siempre en estas fechas como consecuencia de la religiosidad que las enmarca, que la falta de patriotismo es una evidente irresponsabilidad que amenaza claramente la seguridad nacional de muchos países, entre los que estamos nosotros.

La cobardía que impera a todos los niveles por la falta de patriotismo, de respeto a la tradición, de amor a España de algunos, lleva en cadena otras ignominias como la falta de consideración y respeto a los símbolos de la nación, y al propio Estado. La misma corrupción política existe y se ha desarrollado como consecuencia de ello, pues muchos no se han educado y formado en el respeto a lo público y a la idea de nación. La escasa ciudadanía de muchos ciudadanos, la corriente secesionista, el criticar y no sumar ante cualquier actitud que defienda a la patria, genera más perjuicios que beneficios.

Estamos en el bando de la civilización judeo cristiana occidental, y no podemos tolerar la actitud, ni las declaraciones, de gurus llenos de rencor, cainitas y antioccidentalistas, de los que hay muchos en nuestro país, generalmente por desconocimiento, ignorancia, moda y desinformación, a los que se debería apartar como en otros países de la vida pública. Se tolera y se ha tolerado a los buenistas, infantilistas de turno, de aquí y de allá, o saeteros de toda la vida, que disparan a diestro y siniestro, sin ton ni son; por educación, por no buscar el conflicto gratuito, y quizá por un falso complejo de que se es poco demócrata sino se es dialogante. Pero cómo dialogar con personas que hace que su cobardía les haga tirar la saeta y esconder la mano. Provocan crispación y desaparecen. Perjudican y mucho, inician la confrontación para dejar los temas colgados y buscar otro blanco, sin aportar soluciones...

Hay muchos cobardes en nuestra sociedad de cualquier pelaje y condición. Son cobardes los que son incapaces de levantar una bandera si no es en un partido de fútbol. Son cobardes los no quieren reconocer su cobardía ante los valientes que van y vuelven cada cuatro meses de las misiones de guerra-paz, y son capaces de portar con todo su cariño, sacrificio y humildad un Santo Cristo en defensa de la Paz. Son cobardes los que dejan que les dicten lo políticamente correcto. Son cobardes los que cuando hay que dar la cara no la dan. Son cobardes los que siempre disparan a cubierto para que no se la partan. Son cobardes los que evitan decir la verdad y hablan eufemísticamente.

El que no defienda, ni con el pensamiento los símbolos de su patria debería ser reo de alta traición no sólo penalmente, sino moralmente, y ser señalado en público. Pues pone en peligro el trabajo y las de vidas de ciudadanos y sus familias que cada día arriesgan y entregan su vida por los demás, entre ellos la de nuestros soldados. Los ciudadanos tenemos el deber de respaldar a quien nos defiende de cualquier tipo de de agresión dentro y fuera de España. Los estados, de la Unión Europea y los aliados deberían tomar cartas en el asunto y exigir las más altas responsabilidades ante las personas que cuestionan el amor a su propio país. Que caiga todo el peso de la Ley sobre el que intente manchar el honor de la propia nación y de la Unión. Que no vuelvan a conocer la libertad por la que muchos ciudadanos luchan todos los días desde la educación, la sanidad, la administración, la policía, y desde el más humilde de los empleos.

Saeteros no os vayáis de vacaciones a paraísos con el fruto del esfuerzo ajeno, no os vayáis a inventados exilios dorados en nombre de una cobarde falsa bandera, no os vayáis, a babear, aquí y allá, un bien cultivado antioccidentalismo o patriotismo amarillo... Los claramente cainistas, o confundidos, que defiende la separación de las creencias religiosas de la vida civil parece que quieren imponernos su falsa verdad, su cómoda verdad siempre desde la ignorancia. Es más fácil ser cobarde que ser valiente y lígrimo. La vulgaridad adornada de soez parece más moderna, o para algunos más libre, pero eso es tan sólo ignorancia y de la gorda, a la vez que esclavitud, porque la ignorancia no hace libre a nadie. Formamos parte de una cultura construida día a día por la vida de los que nos precedieron. Algunos quieren ignorar que forman parte de ella desde hace más de dos mil años. Nuestra religión cristiana, la más honda de las creencias del ser humano, forma parte inherente de nuestra cultura. Quien no es bueno para defender su propia conciencia y civilización, al menos que deje vivir, que no imponga su triste ignorancia, y respete a los que la defienden educada y libremente; pues civilización, tiene un significado acuñado hace ya siglos que es “ciudadanos libres”. Si algo ha conseguido el cristianismo a lo largo de la historia es que en el mundo tengamos algo que algunos olvidan como son los derechos humanos.