Lunes, 20 de agosto de 2018

La luna, una madre y el Ave María

Gélida madrugada para abrir un Sábado de Gloria en cuyas primeras horas la Soledad brilló en el corazón de Salamanca

Hermandad: Nuestra Señora de la Soledad

Lugar: Plaza Mayor

Momento: Entrada de la Soledad en el ágora salmantina, con las luces apagadas y la entonación del “Ave María” desde el balcón del Ayuntamiento

 

Pesan las piernas, las manos duelen por el intenso frío. Para recibir calor, nada mejor que una madre. La luna fue testigo del luto de la más charra entre las charras. Son cerca de las tres de la mañana cuando las luces de la Plaza Mayor vuelven a apagarse una noche de Viernes Santo más. Porque la luz la pone la Señora de Salamanca. Los capirotes negros son pasillos de siluetas que rodean el corazón de todos los charros mientras Nuestra Señora de la Soledad alumbra con su duelo paredes y rostros. El “Ave María” más sentido, el que se aferra a las almas presentes, es una delicia para los oídos, siendo el complemento perfecto a la belleza que admiran los ojos depositados en la madre que siempre arropa a quien necesita de su calor.

 

Fotos: Álex López