Lunes, 24 de septiembre de 2018
Guijuelo al día

Un pueblo de altura

El grupo ‘Lazarillo de Tormes’ representó el Jueves Santo, en la localidad de El Tejado, la obra de Denis Rafter, ‘Teresa, la jardinera de la luz’
El grupo 'Lazarillo de Tormes' cosechó un nuevo éxito con 'Teresa, la jardinera de la luz'

A los pies del Cerro del Berrueco, en la Comarca del Alto Tormes, y entre las provincias de Ávila y Salamanca, se encuentra un pueblecito llamado El Tejado. Quizá su nombre le venga por la altitud en la que se sitúa, pues es de casi 1000 m. Lo cierto es que a pesar de su ubicación, de la sencillez de su vida y sus gentes, está rodeado de parajes inigualables donde las grandes cimas como la de la Casa del Santo, parecen otear siglos de Historia que nos remontan a tiempos del Bronce. Un Tormes recién nacido en Gredos pisa tierras charras por primera vez en este punto y marca las lindes de éstas con las abulenses, regando los linares de sus riberas. El Tejado estuvo mucho tiempo enmarcado en la provincia de Ávila, dependiendo muy a principios del XVI de la Casa de Alba hasta que en fechas relativamente recientes pasó a la jurisdicción bejarana

En la tarde de Jueves Santo, Teresa, la jardinera de la luz llega a este rincón de la provincia, para contar también una historia de singular belleza. De la mano de la Diputación, el grupo Lazarillo de Tormes, está dispuesto a ofrecer este completo montaje a toda localidad que no haya tenido aún la oportunidad de disfrutar de él. Con la protección del santo patrón de los viajeros, san Cristóbal, en cuyo honor se levantara la ermita sita en la máxima altura del Cerro denominada por ello La Casa del Santo, llegan los viajeros miembros de ‘Lazarillo de Tormes’, para dar a conocer una historia cuyos ecos ya van resonando por todos los puntos que todavía esperan su llegada. Es mucho lo que esta puesta en escena aporta. No sólo es la biografía de una mujer que suponíamos ya conocida, sino el prisma original desde el que se nos la ofrece y que nos sitúa en su época histórica, política, religiosa y cultural con una naturalidad casi pedagógica, que hace que se siga demandando su puesta en escena.

Todo lo que tiene de novedoso en estos parajes el río Tormes, es una metafórica alusión a lo que cualquier representación de teatro tiene, porque cada una de ellas es siempre la primera, siempre distinta, como las aguas de un río, que fluyen y son las mismas, como en el caso del Tormes, de Gredos al Duero. En Teresa, la jardinera de la luz se nos cuenta cómo una mujer enamorada del mensaje divino del Amor con letras mayúsculas, partió de su Ávila de infancia y juventud, para después de dejar sus huellas por tantos caminos de nuestra geografía, acabar sus días en tierras de Alba de Tormes, donde los componentes de su Casa Ducal tanta admiración sintieran por ella. Mucho la tuvo que amparar junto a sus hermanas de viaje, el san Cristóbal que viviera en estas cumbres. Muchas horas de rueca tejiendo hilos de lino de linares como los de este pueblo, en sus ratos de meditación y ocio en sus conventos, y ante todo la humildad que la grandeza de lo sublime y alto guarda en sí, para dejar huellas imborrables que dan luz a la posteridad, como lo hacen también uno de los Centros arqueológicos prehistóricos más interesantes del mundo como es el de este Cerro del Berrueco en cuyas estribaciones naciera El Tejado. Bajo el de la parroquia de La Magdalena de esta localidad tiene lugar una puesta en escena peculiar de Jueves Santo.

Día del Amor Fraterno, la historia de Teresa, la jardinera de la luz nos lo ofrece en estado puro, en su total dimensión humana que nos acerca fácilmente a su relación con Dios. Pues ante un grupo de carmelitas que son capaces de arriesgar sus vidas a la luz de la hoguera que quiere quemar a la que ellas se la diera, no queda más remedio que entender cómo la sabiduría e inteligencia de algunos, manejada con humildad, hace caer a los más grandes y poderosos. Y una mujer del XVI, siglo de la construcción de esta iglesia, así lo hizo, y en un breve guión de apenas una hora nos lo cuenta ‘Lazarillo de Tormes’. La Magdalena, invitada de honor de esta tarde de lavatorio de pies, sonreiría cómplice, pues seguidora a ultranza de Jesús de Nazaret, fue tan inteligente y sabia como Teresa, para vivir con humildad al lado del que amaba, y aunque no formara parte del Lavatorio Divino, seguro que refrescó sus pies al igual que Teresa y sus hermanas en riachuelos que como los de este pueblo del Tejado bajan de sus montañas, para poder seguir siempre al Maestro.

www.lajardineradelaluz.com