El compromiso cofrade

Muchas veces aparte de necesidades básicas y materiales, el alma de las personas necesita ayuda, y las cofradías, hermandades y congregaciones atienden las almas. Almas que necesitan consuelo, ser escuchadas,

Estamos en Semana Santa y parece que desde que llegó  la Cuaresma, hace apenas 40 días, es cuando comenzó la actividad en las Cofradías. Que solo vía crucis, imposiciones de medallas, conciertos, besapiés o ensayos componen el calendario cofrade. La pompa y boato de todos estos actos enmascaran una realidad que pasa desapercibida a los ojos de cualquier ciudadano que no esté implicado en este “mundillo”. Detrás de cada cofradía hay un gran número de hermanos con inquietudes por ir más allá de sacar uno o varios pasos a la calle y para los cuales la palabra “Hermandad” cobra todo su significado, personas que adquieren un verdadero compromiso solidario.

La caridad se encuentra dentro de los finés básicos de cualquier hermandad y así lo marcan sus estatutos. Dentro de las actividades enfocadas a la ayuda y amparo de los que más lo necesitan están las tradicionales recogidas de alimentos y juguetes, los conciertos solidarios, chocolatadas, rastrillos, etc… actos populares y reconocibles también en muchos otros colectivos y asociaciones. No por ser populares y comunes pierden su valor ya que gracias a estas acciones solidarias se ayuda a muchas personas. ¿Pero el alma también necesita ayuda?

Muchas veces aparte de necesidades básicas y materiales, el alma de las personas necesita ayuda, y las cofradías, hermandades y congregaciones atienden las almas. Almas que necesitan consuelo, ser escuchadas, ser valoradas, en definitiva… sentirse personas. Y os preguntaréis…¿Qué hacen las hermandades?

Pues visitar a los enfermos, acompañar a los ancianos, rezar por los fallecidos, escuchar a los que sienten que no tienen voz, ayudar a los cristianos de Tierra Santa, consolar a quien lo necesita, llevar esperanza a los niños. ¿Cómo lo hacen? Por ejemplo, la Hermandad del Silencio colabora junto con su comunidad parroquial visitando a los enfermos y ancianos del barrio. Les escuchan y pasan tiempo con ellos mitigando su tristeza y soledad.

Desde la Hermandad del Amor y de la Paz con su grupo de exequias, por su parte,  ayudan en la tarea de decir adiós sustituyendo a los sacerdotes durante los domingos y fiestas de guardar.  Difícil tarea la de acompañar al cortejo fúnebre y recoger los llantos de las despedidas. La Hermandad Dominicana con su apoyo a Proyecto Hombre da voz a los marginados, les da un lugar haciéndolos protagonistas en el vía crucis de Jesús de la Pasión, les hace sentirse personas que importan a la sociedad.

La esperanza, ese sentimiento que todos sin importar la situación o clase social necesitamos. Esperanza, consuelo y solidaridad que la Hermandad de Jesús Amigo de los Niños lleva a la planta de pediatría del Hospital Clínico cada Sábado de Pasión. Esperanza en forma de palmas para cada uno de los niños que no podrá ver a la Borriquilla salir por la Puerta de Ramos y consuelo para sus familias que se sienten arropadas y queridas.

 Estas acciones son una mínima muestra del espíritu de las hermandades. Porque el alma también necesita solidaridad y las cofradías necesitan ser solidarias.

Miriam Labrador