Jueves, 16 de agosto de 2018

La práctica de yoga: una alternativa new age a la medicina alternativa

El yoga es una práctica de cuerpo y mente cuyo origen se remonta al menos 5.000 años y proviene de la antigua filosofía india

Al igual que otras prácticas de movimiento meditativo utilizadas con la finalidad de mantener o mejorar la salud, varios estilos de yoga combinan típicamente posturas físicas, técnicas de respiración y meditación o relajación.

El yoga se considera una poderosa herramienta para reducir los efectos del estrés generalizado: se cree que calma el sistema nervioso y equilibra el cuerpo, la mente y el espíritu, además de disminuir la presión arterial, reducir la ansiedad y mejorar la coordinación, la flexibilidad, la concentración, el sueño y la digestión.

El uso de una terapia de yoga con fines medicinales incluye el uso selectivo de varias herramientas de yoga como posturas, técnicas de respiración y ejercicios de meditación, así como consejos nutricionales y de estilo de vida para ayudar a las personas a prevenir -o incluso tratar- diversas condiciones físicas o psicológicas.

Durante las clases de los cursos de yoga realizados por profesionales certificados  suele explicarse que este efecto beneficioso se lleva a cabo debido a que durante la práctica de esta disciplina se mantienen los meridianos de energía abiertos y la energía vital (denominada Prana en el léxico yogui) fluye libremente a través del cuerpo.

Lo que dice la ciencia

Estudios recientes en personas con dolor lumbar crónico sugieren que un conjunto cuidadosamente adaptado de posturas de yoga puede ayudar a reducir el dolor y mejorar la movilidad general de la columna, mejorando además la forma física general, la fuerza, el equilibrio y la flexibilidad.

Los estudios también sugieren que practicar yoga puede tener otros beneficios para la salud como reducir la presión arterial y la frecuencia cardíaca, o aliviar cuadros de insomnio, fatiga, ansiedad y depresión.

Además, el efecto positivo sobre la circulación también ha sido avalado por los científicos, quienes aseguran que la torsión del cuerpo estimula la expulsión de sangre venosa de los órganos y la liberación de esa torsión estimula un ingreso de sangre arterial a los mismos, sangre que además presenta una mayor cantidad de oxígeno debido al efecto que los movimientos giratorios y las posturas invertidas tienen sobre el corazón y los vasos sanguíneos.

La Universidad de Harvard ha realizado estudios cuyos resultados postulan que una práctica diaria de yoga podría reducir considerablemente los síntomas de las personas que sufren de insomnio, mediante la relajación del sistema nervioso y la disminución de la ansiedad que proveen las prácticas meditativas.

Una nueva investigación de la Universidad de Oslo, realizada a corta escala, ha encontrado evidencia genética del impacto del yoga en el sistema inmune. En el estudio, los investigadores examinaron a 10 participantes que se sometieron a un retiro de yoga de una semana en el que hicieron meditación, posturas y ejercicios de respiración yóguica. El examen de la sangre de los participantes antes y después de las sesiones de yoga de cuatro horas mostró que la práctica cambió la expresión de 111 genes en las células inmunes circulantes.

Según los responsables del estudio, el yoga puede estimular los cuatro principales sistemas fisiológicos que están vinculados al sistema inmune: circulatorio, digestivo, nervioso y endocrino, logrando así una notable mejora en la respuesta inmune general del organismo.

Si bien la ciencia avala los efectos benéficos del yoga, esto sólo es cierto en caso de realizar la práctica bajo la supervisión de profesores que hayan completado un programa de capacitación y se encuentren certificados para el ejercicio de la profesión.

Además, en caso de presentar alguna enfermedad o condición patológica es conveniente consultar con el médico de cabecera tratante antes de instaurar una práctica de posturas y dieta complementarias como las que ofrece el yoga.