Sábado, 21 de septiembre de 2019

Vale

Seguro que todos vosotros recodáis el “trastazo” que se dio el Caballero Don Quijote de la Mancha, cuando arremetió desesperadamente contra los Molinos de Viento pensando que eran gigantes. Su fiel escudero-ayudante Sancho Panza acudió presto en su ayuda y trataba de razonarle lo descabellado de la aventura.

-¡Valame Dios!-dijo Sancho-¿No le dije yo a vuestra merced que mirase bien lo que hacía, que no eran sino Molinos de Viento y no los podría ignorar, sino quien llevase otros tales en la cabeza?

 … y ayudándole a levantar, torno a subirle sobre Rocinante que medio despaldado estaba, y, hablando de la pasada aventura, siguieron camino de Puerto Lapice; donde no era posible dejar de hallarse muchas y diversas aventuras, por ser lugar muy pasajero…  

Tal vez estéis pensando al leer esto: ¡De qué viene este hoy! Ahora con un tema viejo de Don Quijote de la Mancha. Por ¡Diosssss! diría la inefable Mari Loli!

Pues, queridos amigos y amigas, seguidores (advertir que no digo “sufridores”) aguantar un poco la lectura de este artículo de-Reflexiones en voz Baja-y estoy seguro que lo comprenderéis perfectamente esta “similitud” que hoy pretendo llevaros; respecto al  pasado, que lo fue, y el futuro que está por ver, pero al que nos encaminamos a velocidad de vértigo. Un tema apasionante pletórico de comparanzas y de locuras; cómo las tuvo indudablemente el visionario Don Quijote de la mano única de Cervantes.

Y todo esto que os cuento, ha sido la consecuencia de una Entrevista que le hacían a una mujer empresaria y de la que quiero resaltar algo que a mí, me parece esencial para hacer  la comparanza de que escribo hoy. Sobre  –ese pasado y ese futuro-  en el que se habla mucho de la Inteligencia Artificial…

En un momento determinado se dice en ella: “La Ética de la Inteligencia ArtIficial es uno de los grandes Debates abiertos. Un ejemplo: Un coche autónomo se encuentra de repente con un niño y un anciano y tiene que decidir, a cuál de los dos atropella. Sería una decisión humana instantánea pero… cuando tenga que ser programada por alguien, tendrá que haber antes un debate previo para definir, que es el- BIEN y cual el MAL-

Alguien opina al respecto: “Si no tenemos cuidado con la-Inteligencia Artificial-podemos crear un monstruo”.

Vamos, como le paso a Don Quijote en su arremetida contra los Molinos de Viento, en los que veía gigantes… ¿Qué gigantes? Preguntó Sancho Panza.

-Aquellos que allí ves -respondió su amo- de los brazos largos, que los suelen tener algunos de casi dos leguas.

Mire vuesa merced -respondió Sancho- que aquellos que allí aparecen no son gigantes, sino Molinos de Viento, y lo que os parecen brazos son aspas, que volteadas del viento, hace andar la piedra del molino.

Alguien ha dicho también: “La sociedad entera se tiene que reinventar. La tecnología sustituirá a los humanos por robots en trabajos muy repetitivos, pero a la vez, se van a crear puestos nuevos que ni siquiera imaginamos”.

Y… ¿Qué experiencia no ha conseguido igualar la tecnología?

-El abrazo y la empatía humana. Cuando tienes un problema y alguien que te quiere te dice. ¡Tranquilo, aquí estoy yo!

Cómo Sancho Panza, con el maltrecho Don Quijote; después de este “pelearse” con los Molinos de Viento. VALE

y… ¡ahí lo dejo!

VALE. Es la última palabra, con la que CERVANTES termina su DON QUIJOTE de la MANCHA…. ¿VALE?  PUES ESO.