Martes, 25 de septiembre de 2018

Orígenes de los nacionalismos españoles (II)

La instauración de la dinastía borbónica a principios del siglo XVIII significó la supresión de los fueros e instituciones catalanas. En el siglo XIX la industrialización propició su desarrollo y modernización, con lo que las élites, conscientes de la supremacía de Cataluña sobre el resto del país, pidieron instituciones propias y un mayor protagonismo de lo catalán en los laberintos del Estado. Sin olvidarse de reivindicar medidas proteccionistas que mantuvieran el mercado español al servicio de su industria que impidiesen la competencia extranjera. También en el siglo XIX surgió un movimiento cultural llamado Renaixença, que a base de Juegos Florales[1], diccionarios, concursos de poesía, novela o teatro, trató de devolverle a la lengua catalana su indiscutible valor de idioma culto y literario, amén de difundir su uso, limitado al ámbito familiar desde los decretos de Nueva Planta impuestos por Felipe V. Las primeras manifestaciones políticas nacionalistas catalanas aparecieron en el Sexenio Democrático. Pretendieron constituir un Estado catalán integrado en una República Federal Española. Posteriormente, surgieron pensadores como Valentí Almirall, que se opusieron al centralismo y defendieron la personalidad catalana. Estos intelectuales unificaron sus reflexiones y se agruparon en la Unió Catalanista, que en las llamadas Bases de Manresa redactaron un proyecto de estatuto de autonomía para Cataluña de carácter conservador. La Lliga Regionalista Catalana, fundada por Prat de la Riba y Francesc Cambó a principios del siglo XX, fue el primer partido catalanista. Fuertemente conservador que ligado a la burguesía industrial defendió la autonomía política. A saber, en los orígenes de los nacionalismos políticos siempre hubo burguesía conservadora. Unos años después surgió Solidaritat Catalana como un conglomerado de todas las fuerzas políticas de Cataluña, desde tradicionalistas a republicanos, que obtuvo su máxima representación en las elecciones de 1907. La disparidad de intereses de sus integrantes enturbió la concordia, e hizo que desapareciese la solidaridad a raíz de los sucesos de la Semana Trágica[2].

 

[1] Certámenes poéticos originarios de la Edad Media. A mediados del sigo XIX los repusieron en Barcelona.

[2] Barcelona, del 25 de julio al 2 de agosto de 1909