Miércoles, 22 de agosto de 2018

“Quiero!!!”

La Alberca mi pueblo

Quiero un país donde no haya injusticias, donde se pueda vivir sin sobresaltos, donde la gente se sienta libre y alegre de vivir.

Aún recuerdo mis años de la niñez en mi pueblo La Alberca, donde la gente se quería, donde todos éramos como una familia, y por lo tanto nos sentíamos felices.

Aún recuerdo como estando en la plaza del pueblo, dos hombres se enzarzaron a golpes y rápido les separaron diciéndoles si no les daba vergüenza siendo los dos del pueblo hubieran llegado a las manos, y a eso del toque de oraciones ya entre dos luces oigo tocar las campanas al vuelo y a le gente correr con cubos, pues se estaba quemando la casa de un vecino y todo el pueblo se presta raudo a apagar este incendio.

Yo como niño curioso me subo a la casa de uno de mis familiares que estaba más alta que la casa que se estaba quemando, veo con sorpresa que era la casa de uno de los que se había pegado momentos antes en la Plaza, pero mi sorpresa fue, cuando vi en primera fila en el tejado apagando el incendio y jugándose la vida al otro que se había pegado con él.

Una cosa era una disputa y otra muy diferente que a uno de los vecinos se le estuviera quemando su casa, una demostración clara del cariño y respeto y que se tenían en aquella época. 

Si por desgracias a alguien se le moría el cerdo que tenía para el sustento de todo el año, o tenía triquinosis y tenía que enterrarlo con cal viva, todo el pueblo le socorría llevándole parte de su cerdo cuando lo mataba, un chorizo, una morcilla o un trozo de tocino, pero no se iba a quedar sin su matanza para poder pasar el año.

Por desgracia ahora se está educando a los niños en ser competitivos a pisarle la cabeza al de al lado para subir él, y no se les enseña a ser solidarios con los demás, aún recuerdo a mi querido maestro, de la línea de Ginés de los Ríos, como se la jugaba en aquella época enseñándonos a ser solidarios, a conocer y amar la naturaleza a estar al lado los que sufren, a analizar cada día una palabra como, racismo, democracia, república, libertad y solidaridad.

Nos ensenó a no juzgar a los demás sin antes juzgarte tú, a no echarle la culpa al otro hasta que no estuvieran probados los hechos, y veo con tristeza como se está pidiendo en estos momentos la cadena perpetua y la pena de muerte contra una persona a la que aún no se ha juzgado, aunque haya pruebas de su participación en el asesinato horrendo a un niño, sin que el juez la haya juzgado con todas las pruebas en su mano y ha tenido que ser la propia madre del niño asesinado, en uno de los peores momentos de su vida, pues la muerte de un hijo es peor que su propia muerte, la que acaba de dar toda una lección de dignidad y de ética a esta sociedad, pidiendo se acaben los insultos racistas, sexistas, la rabia y el odio contra la presunta asesina de su hijo.

Aún recuerdo como se vociferaba contra una mujer, presunta asesina de la hija de su amiga, demostrándose más tarde su inocencia, me imagino por lo que tuvo que pasar aquella mujer a la que muchos querían linchar, que seguro aún no se ha recuperado de todo aquel odio contra ella, a pesar de ser inocente.

Pero no, toda la caverna ha salido pidiendo la cadena perpetua y la pena de muerte, y con todo esto me siento muy triste viendo el penoso país que estamos construyendo.

                                           Andrés Barés Calama