Sábado, 22 de septiembre de 2018
Alba de Tormes al día

Las rutas teresianas a Alba de Tormes del siglo XIX

Un turismo religioso moderno incipiente que asombra

Uno no deja de admirarse cuanto más busca, porque te encuentras aspectos inéditos que parecen imposibles en determinados tiempos y circunstancias. Me explico. Buscando el poder documentar la costumbre de traer estandartes a Alba de Tormes como recuerdo permanente de la peregrinación teresiana (históricamente parece fue san Enrique de Ossó el primero en hacerlo en aquella de agosto 1877), me doy cuenta que en el III Centenario de la muerte de santa Teresa (1882) hubo todo un movimiento diocesano de peregrinación en torno a Alba de Tormes; me refiero sólo a la provincia y obispado de Salamanca que, pensando en las escasas posibilidades de los medios de comunicación de entonces (todavía no había llegado el tren a la villa), resulta todavía más sorprendente. Parece mentira que hace más de un siglo se pudiera lograr semejante convocatoria de gente salmantina. Hay que decir que fue mérito de la organización de aquel obispo Narciso Martínez Izquierdo que, por este y otros méritos, fue llamado con toda razón en España como el Obispo de Santa Teresa. Por cierto, gran amigo de Enrique de Ossó, con el que preparó y programó a fondo toda la organización del mencionado III centenario teresiano.

Lo quiero traer a colación porque, sin querer insinuar que hoy se ha de copiar tal cual, sí que merece la pena apoyar en nuestros días a aquellos grupos o instituciones que se mueven en sentido parecido, ahora con mejores medios de difusión y transporte.

Salamanca peregrina a Alba de Tormes

Por suerte nos han llegado crónicas muy detalladas del movimiento salmantino durante este centenario teresiano de 1882, el primero de todos que se celebró a nivel nacional y mundial, por lo que podemos rehacer la afluencia de gente hacia la villa ducal, y a veces hasta dando un número aproximado de asistentes, lo cual pone más en valor el dato por tratarse de un momento histórico en el que Alba no estaba en condiciones de recibir este turismo religioso, no tenía entonces la infraestructura adecuada. El cronista hace esta constatación cuando habla de un grupo: “todos reunidos a las 7 de la mañana en la casa de las peregrinaciones, que así se llama la nueva hospedería que acaba de preparar con industriosa y liberal caridad el celosísimo Prelado, para descanso y comodidad de los romeros; donde a cuantos vayan se les suministra gratuitamente sombra y abrigo, habitaciones y lumbre, aceite, agua y servicio cariñoso y desinteresado”. No sabemos exactamente dónde estaba dicha casa de huéspedes dispuesta por el obispo Martínez Izquierdo, distinta a la más moderna y confortable que más tarde levantará a propósito el siguiente obispo salmantino Padre Cámara. No confundirlo. Debe tratarse de algo muy elemental, no muy distinto al ambiente de la posada tradicional.

Las medidas previas papales y episcopales

Y ¿por qué se pone en marcha toda la provincia de Salamanca y sus instituciones más importantes? En España aumenta el interés por las peregrinaciones a finales del siglo XIX (Roma, Lourdes, Tierra Santa…) y se considera uno de los medios más concretos de hacer visible la fuerza de una sociedad que se resiste a dejar de ser cristiana. Algunos obispos españoles (entre ellos el de Salamanca) ya habían solicitado el Papa León XIII determinadas gracias de  indulgencias para el centenario teresiano (25.11.1881), sobre todo para los que viajasen al sepulcro teresiano de Alba de Tormes, y así lo piden: “que estas gracias sean mayores para aquellos que en todo el año 1882 o en cualquiera periodo del mismo prefijado por vuestra soberana voluntad, visitasen devotamente en Alba de Tormes el venerable sepulcro de la Santa” (Boletín Obispado Salamanca 29 [1882] p. 61), petición a la que responde en forma positiva y generosa el Papa con la concesión de indulgencia plenaria para los visitantes del sepulcro teresiano (10.1.1882). Claro está, fue esta concesión la que desencadena la organización de peregrinaciones, empezando por la misma diócesis salmantina. Así lo insinúa el obispo Martínez Izquierdo en una larga carta pastoral (1.3.1882) en la que transmite la documentación de la concesión papal: “Ordenad devotas romerías y por vuestras penitencias, por vuestros dones, por vuestro fervor, por vuestra piedad y aprovechamiento espiritual dejad allí un testimonio perenne de las misericordias del Señor que tan apasionadamente cantó en vida y con tanta magnificencia pública después de su muerte santa Teresa de Jesús” (Boletín Obispado Salamanca 29 [1882] p. 92).

Es evidente que fue el interés y el empeño de aquel obispo lo que provocó en la ciudad y en toda la diócesis una respuesta tan positiva, y generosa, el cual además se dio cuenta de que el templo del sepulcro necesitaba un serio adecentamiento y otras adaptaciones para la nueva situación que se presentaba. No estaba en condiciones. De ahí que llame la atención sobre la precaria situación de Alba y hasta abra una suscripción de dinero con destino a este fin, cuyos resultados se van publicando en el boletín oficial diocesano bajo este título: “Donativos para las fiestas del Centenario de Santa Teresa”. O sea que se aprovechó la ocasión para poner la iglesia del sepulcro en condiciones de recibir a tantos peregrinos, incluso con alguna innovación en su estructura (construcción de la tribuna del coro externo y apertura de la ventana a la celda de la muerte) que perdura hasta nuestros días.

Elenco de peregrinaciones salmantinas en 1882

Para darse cuenta del fenómeno, doy solamente el elenco de las peregrinaciones diocesanas salmantinas que, naturalmente, coinciden con la etapa climatológica más benigna del año y con las fechas festivas teresianas, es decir, de abril a octubre 1882. Sólo el elenco de las mismas es suficiente:

15.4.1882             - Arabayona de Mógica (= Hornillos).

19.4.1882             - Religiosos dominicos de san Esteban de Salamanca.

27.41882              - Asociación teresiana de Machacón.

14/15.5.1882       - Peregrinación escolar salmantina.

15.5.1882             - La Maya, Fresno Alhándiga y Aldeatejada.

19/20.1882          - Terradillos y sus anejos Palomares y las Veguillas.

21.5.1882             - Seminario Conciliar y Colegio de Nobles Irlandeses de Salamanca.

30.5.1882             - Cabildo catedral y Universidad de Salamanca.

12.6.1882             - Navales.

16.6.1882             - Pedrosillo de Alba, Turra, Gajates y Galleguillos.

7.7.1882                   - Religiosas Jesuitinas con sus colegios de Peñaranda de Bracamonte y Salamanca.

15.7.1882                - Orden Tercera seglar de San Francisco de Salamanca y Peñaranda de Bracamonte.

23.7.1882                - Algunas asociaciones y cofradías de Salamanca: la del Amor Hermoso, congregaciones del S. Corazón de Jesús, Hijas de María y de santa Teresa, Asociación de san José, Orden Tercera seglar del Carmen.

25/26.1882              - Casa Hospicio de Salamanca.

27.8.1882                - Otras asociaciones y cofradías de Salamanca: la de Jesús Nazareno, la Santa Vera Cruz, de Jesús Redentor Rescatado, más los profesores de las escuelas públicas.

30.8.1882                - Arciprestazgo de Valdevilloria, con las parroquias de Alconada, Arabayona de Mógica,Cantalpino, Cordovilla, Huerta, Moríñigo, Peñarandilla, Poveda de las Cintas, Revilla, Salmoral, Villoria, Villoruela, Aldealengua, Aldearrubia, Babilafuente, Cabrerizos y Encinas de Abajo. Se agregaron también las de Castañeda y Nava de Sotrobal.

31.8.1882                - El Manzano.

1.9.1882                   - Asociación de nuestra Señora de los Dolores, de Salamanca.

3.9.1882                   - Macotera.

4.9.1882                   - La Armuña baja, con las parroquias de Villares de la Reina, San Cristóbal de la Cuesta, Monterrubio, Aldeaseca, Villamayor, Castellanos de Villiquera, Carbajosa de Armuña, Mata de Armuña, Negrilla, Palencia de Negrilla, Forfoleda, Valdunciel, Calzada de Valdunciel, Torresmenudas, Valverdón, Topas, Tardáguila y Villanueva de Cañedo.

5.9.1882                   - Martinamor y Valdemierque.

5/6.9.1882               - La Armuña alta, con las parroquias de Aldeanueva de Figueroa, Arcediano, Cabezabellosa, Cantalapiedra, Cañizal, Castellanos de Moriscos, Espino de la Orbada, Gomecello, Moriscos, Orbada, Pajares, Parada de Rubiales, Pedrosillo el Ralo, Pedroso, Pitiegua, Vallesa, La Vellés, Villaflores, Villanueva de los Pavones y Villaverde.

24.9.1882                - Santiago de la Puebla.

25.9.1882                - Valdecarros, Horcajo Medianero, Larrodrigo, Anaya de Alba, Pedraza, Chagarcía, Valverde y Valdegimena.

26.9.1882                - Peñaranda de Bracamonte y Aldeaseca de la Frontera.

Seguramente que no se trata de una lista completa, pero sí lo suficientemente elocuente para calcular la resonancia que tuvo aquel centenario teresiano. Está claro que entonces no se concebía en el sentido turístico moderno, sino más bien como una visita religiosa con el fin de ganar la indulgencia plenaria y visitar las reliquias. No mucho más. Por eso, los actos fundamentales que se repiten son el recibimiento (desde la carretera de Peñaranda, Piedrahita o san Jerónimo, Béjar o Martinamor, Salamanca, según la procedencia), organizar la marcha procesional por las calles principales de Alba hasta la iglesia del sepulcro, la comida; y por la tarde el acto final con el Rosario y la entrega del correspondiente estandarte que quedaba en Alba. Hay que anotar que con este motivo se cuidó mucho la parte musical de los actos de culto y devocionales, pues se dan muchas referencias a piezas y motetes interpretados en la ocasión.

Muy interesante también la descripción que se nos da de los distintos estandartes, lo cual puede ser tema para otra ocasión. Tengo el presentimiento de que las Madres aún conservan (en mejor o peor estado) buena parte de esta colección estandartes teresianos, que una vez se colgaban de las paredes de la iglesia, no servían solo para la procesión teresiana anual. Pero ahí queda este dato de un logro histórico a nivel provincial y diocesano, el manifestar con esta peregrinación religiosa que el corazón espiritual de la diócesis salmantina estaba en el sepulcro teresiano de Alba de Tormes.

Y no olvidar que fue en este centenario del 1882 cuando llegaron a Alba los regalos del cáliz papal de León XIII, la hermosa joya de Bélgica, y otros no menos emotivos como el cáliz y vinajeras de plata que regaló la peregrinación de Santiago de la Puebla.