Sábado, 22 de septiembre de 2018

Mi pensión

 

El sobre es de papel especial y de buen tacto con textura de trama gruesa, el folio de 130 gramos o así, con el texto muy bien repartido en párrafos homologados y con alguna que otra negrita para subrayar algún detalle, matiz o precisión. Todos los componentes, el material usado, la distribución y la estética, las formas de expresión empleadas, eran de la máxima calidad. Incluso ante tanta nobleza que te llega de repente estás expuesto a imaginarte cualquier buena suerte grande que te pueda venir… porque el diseño y la ejecución son perfectos.

Pero no se te ha olvidado la impertinencia que ya se dio el año pasado, del mismo estilo y obra del mismo consejero estético del Ministerio correspondiente, y antes de empezar a leer, ya te sientes entre ofendido, porque no hay derecho, y divertido, porque no es fácil hacer tanto ridículo junto.

Y es que se trata de una solemne y extensa carta del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, firmada por la señora Ministra, para comunicarte que te van a subir la pensión el 0´50 %, lo que significa que para ti la subida supondrá un aumento mensual de 1´51 euros. No, no hay error, me escribe la señora Ministra para comunicarme que me han subido 1´51 euros, empleando en la comunicación dos folios por ambas caras y afirmando Doña Fátima Báñez que con esta política “seguimos avanzando por la senda de la recuperación y del crecimiento” (sic). Sin comentarios.

Pero no me resisto y hago tres preguntas y tres consideraciones

Pregunta 1ª: Contando el dinero entregado al saneamiento de los bancos y contando el que no han devuelto después de salir a flote, ¿se debe aguantar semejante desafuero en mi pensión?

Pregunta 2ª: La pensión que le queda a la señora ministra y a sus directores generales y demás “servidores” del pueblo, ¿será un poco más alta que la mía, será mucho más alta o será muchísimo más alta o será inimaginablemente más alta?

Pregunta 3ª: El envío de la carta, con todos los elementos prepotentes y ridículos que contiene, a cientos de miles de pensionistas de pensiones mínimas, no pocas más bajas aún que la mía que ya es difícil, ¿es un detalle de atención ministerial o es una ofensa en toda regla que debiera ser denunciada?

Y tres consideraciones de emergencia:

Una, que llueve sobre mojado y que hay en España, un país de especial longevidad, millones de personas mayores solas sin familia que les acompañe y sin recursos para vivir con dignidad diaria. Porque no hay que olvidarlo, la soledad con medios económicos es menos soledad. Se demuestra todos los días.

Dos, que habría que crear también en España un Ministerio de la Soledad de Bajos Pensionistas como el creado hace unos días en el Reino Unido, Official and State Ministry for Loneliness. Sin olvidar que sin presupuesto eso sería un brindis al sol.

Y tres, que estas discusiones sobre galgos y podencos en torno a la subida de las pensiones, decimales arriba o decimales abajo, que tienen lugar estos días ni quita ni pone nada sensible a las pensiones más bajas. Los partidos con sus rencillas de gallinero piensan en sus votos no en nuestras pensiones.  Parece, por cierta justicia distributiva y aun reconociendo la diferencia de las cotizaciones habidas, que habría que subir bastante las más bajas, tocar poco las medias y bajar las altas y reducir con cierto rigor las más altas. Dirá alguien que se me ve el plumero porque soy de las bajas; puede ser, pero no creo que eso dé o quite razones y tampoco me duelen prendas.

En todo caso dichas quedan las dos cosas, lo del ofensivo ridículo de la carta de la señora Ministra y a ver qué pasa con las soledades y las pensiones.