Miércoles, 22 de agosto de 2018

¡Pensiones dignas, por favor!

Profesor de Derecho Penal de la Usal

El último colectivo en subirse al carro de las reivindicaciones salariales ha sido el de los pensionistas, que han visto como en los últimos años han ido perdiendo poder adquisitivo. En la campaña electoral de las Generales de 2011, el PP hizo bandera y electoralismo hipócrita diciendo que garantizarían siempre el poder adquisitivo de los pensionistas si llegaban al gobierno.

En el año 2011 el gobierno de Zapatero congeló las pensiones (salvo las mínimas) y desde el PP se aprovechó electoralmente esa decisión transmitiendo a la opinión pública que si el PP llegaba al gobierno, los pensionistas tendrían aseguradas pensiones dignas que se actualizarían periódicamente. Desde la denuncia que hacía Soraya Sáenz de Santamaría al gobierno socialista: “su obligación primera es con los pensionistas”, hasta las proclamas de M. Rajoy: “con este tema no se juega, las pensiones siempre se revalorizarán con un gobierno del PP”, terminando con los mensajes de Cospedal: “los pensionistas tienen derecho a que les suban las pensiones conforme a la inflación real”, todo se convirtió en un bombardeo electoral aprovechado por los aduladores mediáticos de la derecha política para conseguir el poder y, como siempre, a cualquier precio.

Pero estos personajes olvidaron que en el periodo entre 2004 y 2011 las pensiones mínimas de los jubilados se incrementaron en un 50,8 % y el 66 % las de viudedad. En ese periodo la inflación acumulada fue del 22,8 %. En consecuencia, con los gobiernos de Zapatero sí se revalorizaron las pensiones, aunque ese mismo gobierno cometió el gravísimo error de congelarlas en el ejercicio presupuestario de 2011.

Además, las consecuencias negativas para los pensionistas durante los gobiernos de M. Rajoy (desde que accedieron al gobierno a finales de 2011 hasta la actualidad) no se quedan ahí, puesto que también acabaron con la paga adicional y única que recibían todos los años los jubilados (más de 8 millones de pensionistas la percibían) para compensarles por el incremento de la inflación acumulada al final del ejercicio presupuestario. Las mediciones que se hacían como referencia inflacionaria era la que se acumulaba de de noviembre de un año a noviembre del siguiente. Esta paga, insisto, también fue eliminada por el gobierno del señor M. Rajoy.

A esta alarmante pérdida del poder adquisitivo de las pensiones se unió la implantación del denominado “copago farmacéutico” (también exigible a los pensionistas) siendo ministra de Sanidad quién presuntamente se benefició de ingresos extras procedentes de la trama Gürtel (como se está investigando por los tribunales de justicia), es decir, Ana Mato; esa señora que años atrás se encontraba con lujosos automóviles Jaguar o Range Rover en su garaje, además de disfrutar de viajes, de bolsos de Vuitton y miles de euros en “confeti” para fiestas familiares. Lo curioso es que desconocía de dónde procedían todos esos fantásticos artículos y regalos.

Por un momento pensaba que ya había narrado todas las vicisitudes negativas para los pensionistas con los gobiernos de M. Rajoy, pero no, hay aún otro dato importante que se me quedaba en el tintero: el fondo de reserva de las pensiones (más conocida coloquialmente como la “hucha de las pensiones”). Este fondo contaba con 67 mil millones de euros a finales de 2011 y actualmente está prácticamente vacío. El gobierno ya ha tenido que pedir un crédito para abonar las pagas extras de los pensionistas en el último año.

Para finalizar con esta crónica negra (sobre las causas por las que las pensiones son cada vez más indignas y ridículas) nos queda un último argumento, quizá uno de los más importantes y que también es imputable al gobierno de M. Rajoy, sin lugar a dudas: la reforma laboral de 2012 que está permitiendo trabajos precarios con salarios bajísimos y condiciones laborales impropias de un Estado de Derecho que reconoce y garantiza derechos fundamentales y libertades públicas a sus ciudadanos. ¿Cuándo se ha visto que haya trabajadores que perciban salarios que, en muchos casos, son inferiores a la mitad de la media de las pensiones? Reflexionen, queridos lectores.

Con estos datos, resulta vergonzoso que la diputada del PP Celia Villalobos haya criticado que hay jubilados que están más tiempo cobrando la pensión que habiendo trabajado, aconsejando a los jóvenes que ahorren 2 euros al mes para pagar una pensión privada, mientras ella, además del salario como diputada y presidente de la comisión del Pacto de Toledo, percibe la nada despreciable cantidad de 1.800 euros en dietas al mes por trabajar en Madrid, aunque tenga un piso en la capital de España desde 1987.