Martes, 18 de septiembre de 2018

Las pensiones SÍ SON sostenibles, las estamos sosteniendo entre todas y todos

Las pensiones son sostenibles porque para eso estamos cotizando todos y todas, y además, porque lo dice la Constitución.

Que sí, que somos pocos los que cotizamos, y bajando, porque hay mucho paro y poca natalidad; que las y los que cotizamos, lo hacemos en cantidades pequeñas por la precariedad laboral; que la esperanza de vida es cada vez mayor (demasiado, según algunos políticos del PP y de ideologías afines)….

Pues sí, todo eso es cierto, ¿y qué? Pero es que es precisamente el problema de las pensiones, uno de los pilares de cualquier democracia: que el Estado garantice calidad de vida a quien no puede garantizársela por sí mismo. Lo dice en la Constitución. Sí, ese libro tan gordo y con tantos artículos, además del 155.

Y para eso pagamos al Gobierno: no les pagamos para que nos cuenten los problemas sino para que les busquen soluciones. Y si las pensiones no se pueden financiar con las cotizaciones, entonces los políticos tendrán que buscar el dinero que falte en otro sitio, en lo recaudado con impuestos, por ejemplo, con los que ya hay o con unos nuevos que graben a quienes, no solo no han sufrido la crisis, sino que se han enriquecido aún más con ella.

Es que es obsceno que los que hablan de la insostenibilidad de las pensiones públicas, además de tener intereses, ya sean propios o amiguistas o de puertas giratorias, en los planes privados, es que tienen unos sueldazos, unas indemnizaciones y similares, unas fortunas personales y familiares (las más de las veces en paraísos fiscales, los muy “patriotas”), que para ellos la pensión pública es como el chocolate del loro, una cantidad que se les suma a todo lo demás, pero que les suma tan poco, que les importa un comino que se reduzcan o incluso desaparezcan.

Vamos, que el tema no se soluciona con planes privados que mucha gente (toda esa gente que no llega a fin de mes), no puede suscribir, ni con subidas insultantes como lo del 0,25%, ni con subir la edad de jubilación, sino con un reparto un poquito menos obsceno de la riqueza.