Miércoles, 11 de diciembre de 2019

A la calle, que vuelve a ser hora

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Salen a la calle los pensionistas, con idea de recuperar el tiempo y el poder adquisitivo perdidos. Lo hacen con pancartas, con consignas y con mucha razón, que las excusas ya suenan a mentira y la falta de voluntad de quien gobierna se convierte en ofensa.

Espero que se desate el efecto contagio, y que también salgamos los pobres, los parados, los autónomos, los trabajadores precarios, los becarios y todos cuantos, con el sueldo congelado y la sangre helada, permanecemos callados ante la desfachatez de quien nos estafa.

Con pobreza, compraron nuestro silencio. Con precariedad, nos hacen esclavos de sus intereses económicos. Nos quieren mudos, inertes, como muertos.

Salen los abuelos a la calle y gritan. Luchan. Espero que no pare ahí. Espero que en las urnas sigan demostrando su descontento. Si no, su causa volverá a ser guerra perdida.