Año Nuevo chino, no todos lo pueden celebrar

El 16 de febrero se celebran las Fiestas de Primavera dando comienzo al año nuevo chino; este será el año del Perro, ya que es costumbre ponerle nombre de un animal al año que comienza.

Autor: Juan L. Hernández Mira

Activista por los Derechos Humanos

          En China es una de las fiestas más importantes que se celebran en el país. En los días previos, un gran número de ciudadanos chinos, colapsando las carreteras, estaciones de tren, autobús y aeropuertos, se desplazan a lo largo del país para pasar estas fiestas con sus familiares. Sin embargo, como en años anteriores, muchas personas —demasiadas— no podrán celebrar y disfrutarlas con sus familiares y amigos porque están encarcelados. Me refiero concretamente a presos de conciencia que, por distintos motivos —especialmente por delitos de opinión—, han sido condenados en juicios considerados injustos por muchas organizaciones de defensa de los derechos humanos, entre ellas Amnistía Internacional, de acuerdo con la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

           El Informe Anual de Amnistía Internacional, documento donde anualmente se examina la situación de los derechos humanos en la mayoría de los países del mundo, presenta la situación de estos derechos en la República Popular China como muy preocupante. Denuncia especialmente la represión no sólo contra activistas y  abogados defensores del los derechos humanos, sino también contra la libertad de información y prensa, encarcelando a numerosos  periodistas, escritores o editores, teniendo así un control exhaustivo sobre medios de comunicación e internet y también sobre el entorno académico. Las actividades de tipo religioso que no están directamente controladas por el Estado también sufren represión.

          Hay que tener en cuenta, como también pone en evidencia el Observatorio de los Derechos Humanos (HRW), que después de tres décadas de promesas de apertura y reformas, hay muy pocos signos que evidencien un cambio en la postura tremendamente autoritaria del Partido Comunista Chino, que bajo el liderazgo del presidente Xi Jingping, dirigente que de momento permanecerá en el poder hasta el 2022 con la posibilidad de alargar todavía más  su mandato después de esta fecha, el panorama de de los derechos humanos fundamentales como son los derechos de libertad de expresión, reunión, religión y otros, permanecen en una situación que podríamos considerar terrible. Para denunciar esta situación, este año Amnistía Internacional, como ha hecho desde hace 8 años, presenta cinco casos de ciudadanos chinos víctimas de esta represión y a los que se les están violando sus derechos humanos.

          El primero de ellos es el de Liu Xia, poetisa y esposa del premio Nobel de la Paz fallecido el año pasado Liu Xiaobo. Las autoridades impidieron que Liu Xiaobo pudiera desplazarse al extranjero para recibir tratamiento médico cuando se encontraba en fase terminal de un cáncer. Liu Xia se encuentra en arresto domiciliario desde entonces y se le ha prohibido todo contacto con el exterior. Hay que decir que su estado de salud se ha deteriorado enormemente.

         También tenemos el caso de Ny Yulan, abogado que ha trabajado contra los desalojos forzosos y el derecho a la vivienda que fue torturado por la policía en 2002, y a consecuencia de ello ha quedado postrado en silla de ruedas. Ha sido sometido también a vigilancia, hostigamiento y restricción de libertad.

Otro preso de conciencia es Dong Guangping, que habiendo pedido la condición de refugiado cuando se encontraba en Tailandia, fue entregado por este país, procedimiento que está prohibido por el derecho internacional “principio de no devolución”. Dong Guangping se encuentra detenido sin cargos y sin que su familia sepa dónde se encuentra. Wang Quanzhang, otro de los citados, es sospechoso de “subvertir el poder del estado”, fue detenido en 2015 junto con más de 200 activistas y miembros de la abogacía. Y por último está Jiang Tianyong, abogado defensor de los derechos humanos, al que se le retiró su licencia en 2009 y que ha sufrido hostigamiento, detenciones y palizas.

          Estos que significamos aquí son unos casos concretos de personas defensoras de los derechos humanos que sufren las consecuencias de su compromiso con la defensa de los derechos de sus compatriotas. Hemos de denunciar también, la  situación de “Vigilancia Residencial en Lugar Designado” (RSDL en sus siglas en inglés),  procedimiento empleado habitualmente como método represión contra activistas y otros defensores de los derechos humanos.  Quienes lo han sufrido han denunciado torturas, vejaciones y malos tratos. ¿Qué garantías tienen los detenidos de tener un juicio justo y con procedimientos que se atengan a las normas internacionales del derecho cuando padecen las situaciones descritas anteriormente?  ¿Por qué la comunidad internacional y sus instituciones son tan tibias a la hora de denunciar tales vulneraciones de los derechos humanos? ¿Hasta cuándo las ONG y otros organismos defensores de los derechos humanos tendrán que seguir denunciando a la República Popular China para que se ponga fin a semejantes actuaciones?

         Mucho me temo que año tras año tendremos que seguir denunciando  esta terrible situación. Sin ir más allá, hace sólo unos días se notificaba una nueva detención de otro destacado abogado defensor de los derechos humanos: Yu Wensheng, intelectual crítico con el presidente Xi Yinping, que cuando llevaba a su hijo al colegio fue detenido por el simple hecho de haber escrito una carta reclamando reformas en la constitución. Esta carta me hace recordar la “Carta 08” en la que en diciembre de 2008 se pedía al gobierno que se aplicaran los derechos que recogía la propia constitución china —reformas políticas, derechos humanos y “la democratización”— siendo el principal promotor de la Carta 08 el anteriormente mencionado  Premio Nobel de la Paz Liu Xiaobo. El escrito fue firmado por alrededor de 300 intelectuales, y a consecuencia de ello, muchos de ellos fueron detenidos. Al igual que los firmantes de la Carta 08, los denunciantes y críticos con el poder son considerados por las autoridades “enemigos del estado” y se arriesgan a sufrir las terribles consecuencias que se han descrito, que han padecido y siguen soportando muchos ciudadanos chinos como los que Amnistía Internacional pone este año como ejemplo de personas a las que se les están violando sin el más mínimo escrúpulo sus más elementales derechos humanos.

          Con las detenciones, procesamientos y encarcelamientos que hemos descrito, las autoridades chinas pretenden atemorizar a los abogados y abogadas críticos con sus instituciones y denunciantes de violaciones de derechos humanos en China. No podemos permitir que estos valientes que se enfrentan al todopoderoso Partido Comunista Chino se queden solos en sus denuncias, que sigan siendo encarcelados y represaliados y por lo tanto apoyemos esta campaña de Amnistía Internacional para que sientan que no están solos en sus reivindicaciones, que hay muchas personas tanto en España como en otros países (esta campaña que está llevando a cabo Amnistía Internacional se lleva a cabo en numerosos países) están con ellos, que les apoyan y que luchan por la defensa de sus ideas y por su libertad.