Jueves, 16 de agosto de 2018

Dónde está la linde...

Los días pasan y los ciudadanos acusamos la actual crisis política, que afecta a todos los partidos, entre el cansancio y la acritud. Por un lado algunos preferiríamos no leer ni escuchar ninguna noticia. Pero al final acabamos escuchando o leyendo para ver que se cuece. Pero, ¿realmente sabemos lo que sucede?

Si sabemos que España parece, como decimos en Castilla, “La Casa de tócame Roque, gracias a la corrupción y al problema catalán, que no es más que una consecuencia de lo mismo en unos tiempos que la algarabía y el descontrol campaban a sus anchas. Actitud propia de quiénes afirmaban, como alguna exministra, que “el dinero público no es de nadie”, y que había que pactar y mirar para otro lado para gobernar. Hay más dichos de la sabiduría popular castellana como el que dice: “No compres a quién compró, compra a quién heredó, porque el que ha heredado, no sabe cuánto ha costado reunir un pequeño capital y lo malgasta”.

El que compró o compra con su esfuerzo sabe cuanto esfuerzo supone, prosperar, trabajando y mantener lo comprado. Se ha despilfarrado dinero a manos llenas … Lo malo es que mucho o la mayoría de ese dinero está ahora en paraísos fiscales, bajo tierra en sobres al vacio,  en el Africa subsahariana o en Hispanoamérica, y al país no le ha reportado nada. Hemos sido muy desprendidos y más solidarios de la cuenta con un dinero que se decía no era de nadie. Ahora estamos solos.

¿Aprenderán algún día los partidos de la oposición a usar las palabras y los términos exactos? ¿A explicar la realidad sin maquearla como se dice ahora? Deberíamos decir a nuestra clase política que no usen tanta demagogia por favor, para no decir nada ni aportar nada; que estamos cansados del tú más; que trabajen y aporten; que barran y que los que han robado lo devuelvan, que se les embargue y que paguen cárcel. Basta de chulería en los juzgados. Justicia rápida para los representantes de los ciudadanos.

Para ellos todos somos compañeros, todos somos iguales, eso sí cuando el que habla o toma la batuta está arriba de la tarima. La realidad es que todavía están discutiendo lo de los "miembros" y "miembras", y para mayor pena no distinguen entre "soldado" de "soldada", entre “bombón” o “bombona”. Que nos quieren se nos quiere transmitir... Al final será que somos tan tontos que acabaremos haciendo botijos y botijas, todos y todas, o siguiendo lindes, lindas o lindos después de que se acaben...

Por otro lado, por no variar, los partidos nacionalistas, de siempre, nos muestran su malestar con los presupuestos, como granujillas de mercadillo, chantajeando al gobierno como han venido haciendo durante tantas legislaturas para aprobar o no los presupuestos. Unos y otros ofrecen cada año sus votos..., los venden, y ahora este año resulta que no tienen comprador... Llevamos varias décadas atribuyendo a los nacionalistas más inteligencia que la que les cabe, pues la farsa a la que cada día estamos asistiendo se parece más a un capítulo de “la que se avecina”, mientras las cosas van a la deriva, menos mal que tenemos una buena administración, y podemos confiar en la bondad y profesionalidad de la mayoría de la gentes que en ella trabajan.

El mayor problema es que más allá de la demagogia y la tentación populista, existe una cosa que se llaman cifras, números, matemáticas, finanzas, mercados de deuda, tipos de interés, compromisos internacionales, cifras de competitividad, mercado de derivados, costes, presupuestos, etc. Cosas aburridas y con poco gracejo, pero indispensables para que funcionen las cosas. El problema está en que los ciudadanos de a pie no suelen tener mucha idea de la sala de máquinas de un Estado y menos de cómo funciona, y el político de la tribuna, sabiendo cómo funciona, calla la mitad y agita a las masas para que aplaudan su opera particular.

Una gran mayoría de ciudadanos, como históricamente hemos visto, tiende a creer que el dinero brota del Estado como agua de manantial, y que al partido gobernante le gusta recortar porque es cachondo y “quieren acabar con todo” porque da un morbo especial. Lema de la profundidad intelectual de un charco, y que creen que vale para un roto y un descosido. Es sabido de que el dinero de los contribuyentes debe o debería revertir en los contribuyentes. Eso es lo que debería suceder en todos los países democráticos del mundo. Pero cada día parece que lo tenemos menos claro visto lo visto, pues alguno hasta se financia la república independiente de su casa, y no vemos que nadie pene por ello.

Lo que sí es patente es el pesimismo indignado ante una falta de soluciones o de liderazgo que se respira por todas partes, y que, en verdad, puede llevar a agrandar cada vez más la separación entre la clase política y los ciudadanos; y a verdaderamente no encontrar o poner la linde a ningún problema.