La ‘a’

La ‘a’ le gusta mucho a algunas feministas (posiblemente también a algunos ‘feministos’, hay para todos los gustos). Especialmente a alguna que se ha metido a política y quiere ser la “portavoza” de su grupo (no sé si aquí tengo que poner también de su “grupa”) y que debiera llamarse, creo yo, a tono con su género Irena Montera. Cosas que tiene el lenguaje cuando se mete por medio lo que ahora llaman “ideología de género”, todo eso que tiene que ver con que los hombres y las mujeres (quizá tendremos que decir “mujeras”) somos iguales aunque seamos personas de distinto y complementario sexo, cosas que para unos siempre ha estado y está muy claro y para otros no. Eso sí con los mismos derechos.  Pero yo no me meto ahora  en eso. Hablo del lenguaje que usamos y de sus aberraciones, que también usamos. Y me remonto, como creo que ya he hecho alguna vez, a aquel lema de cuando nació la RAE, (que dicen ahora porque hay que abreviar para que nos quede tiempo para usar el móvil). la llamábamos la Real Academia Española de la Lengua, que tiene sus correspondientes en Hispanoamérica. El lema era: Limpia, fija y da esplendor y yo creo que ya no se usa porque ahora que tantos anuncios, podríamos confundirlo con el de algún detergente para el lavavajillas. Quizá es que la Real Academia Española de la Lengua ya ni limpia, ni fija ni da esplendor a la lengua. Yo creo que debería limpiar y no admitir toda la basura y bazofia que meten algunos futboleros y otros analfabetos que andan vagando por las pantallas y las redes y que nos manchan la lengua tan bonita que teníamos.

Yo creo que la contaminación que tenemos en esta sociedad vacía de nobleza y de discutible belleza, se nos mete en el lenguaje por medio de los personajes símbolos que continuamente  se hacen visibles por ser famosos, o ser ricos, o ser criminales o violadores, o hasta por ser políticos, que en principio es un estatus digno. Y hasta tendría que limpiarla de tantos anglicismos, que sobran cuando tenemos la palabra ya en nuestro bello castellano. Pero como dicen que la lengua es un organismo vivo, y lo es, hay que dejarlo que corra y repte como las culebras y los bastardos.

Y yo creo que la RAE también debe cumplir con fijar las palabras, las palabras que se lo merezcan, por decirlo así, que hayan hecho méritos para quedarse, y no sean inapropiadas y efímeras y se mueran al siguiente día de nacer. Se quedarán las que expresen una realidad, cuando esa realidad existe y la palabra las recoge y expresa un concepto, que no se desgasta nunca. Ahora con las “realidades virtuales” cada vez tenemos menos claros los conceptos y lo que es y no es. Pero no aceptemos todo lo que nos viene de fuera como si tuviéramos que aceptáramos los residuos contaminantes que nos mandasen las multinacionales. Porque así perderá el esplendor, o quedémonos brillo, nuestra bella lengua, el castellano; de lo contrario se parecerá a esas ciudades espléndidas por su arquitectura, que no dejan ver su belleza, cuando se ponen el sobrero de polución que sale de los carburantes y otras porquerías.