Domingo, 19 de agosto de 2018

Deferencias sexuales entre niños y niñas, antes de la pubertad 

Los temas de actualidad me habían hecho dejar unos textos prometidos sobre este tema, hoy tan discutido.

¿Qué aspectos  comparten los prepúberes, menores de 11 años?  Sin duda, los más importantes. Ambos, niños y niñas, tienen la fisiología del placer sexual activable; es decir, pueden excitarse y aprender a excitarse con determinadas conductas, especialmente con la masturbación.

Ambos sexos están muy interesados por conocer e interpretar numerosos aspectos de la sexualidad. La práctica totalidad de niños y niñas hacen preguntas explícitas, especialmente antes de los seis años (después aprenden a ocultarlas mucho más) y se muestran intrigados por saber qué significan ciertas cosas que hacen los adultos, por eso hacen muchas preguntas.

Todas las 28 conductas sexuales que estudiamos se dan en algunos niños y niñas, según  tres fuentes de información: sus propios recuerdos durante la adolescencia,  la observación de los padres y educadores.

Un número relativamente importante de prepúberes se excita sexualmente y lleva a cabo conductas por motivación de placer; algunos  aseguran  haber tenido experiencias que los adolescentes recuerdan como orgásmicas.

 A pesar de estas semejanzas, ¿puede hablarse de un doble patrón en las conductas sexuales prepuberales? Creemos que sí, tomados los niños y las niñas como grupos diferentes; aunque ninguna de las conductas sexuales deja de ser hecha por algunos niños y por algunas niñas, por lo que la posible especificidad de las conductas más frecuentes en un sexo, no es ajena a un número de personas del otro sexo. ¿Cuáles serían estas diferencias entre el grupo de niñas y el grupo de niños? 

Los niños  tienen más conductas sexuales,  de las 28 estudiadas, y con más frecuencia que las niñas. Hecho que confirman las tres fuentes: los adolescentes (según sus recuerdos), los padres y los educadores (por observaciones).

 Las niñas superan a los niños en las siguientes: masturbarse con un objeto (los niños  muy condicionados por la anatomía, lo hacen más con la mano), dar besos, acariciar y enamorarse. En todas las demás conductas (hasta 28) los niños superan a las niñas.

Ambos sexos tienen muchas conductas sexuales más motivados por  la curiosidad y los juegos. Pero los niños aseguran habar tenido más motivadas por la búsqueda de placer.

Lo sorprendente aparentemente  es que las niñas que aseguran haber tenido menos conductas sexuales y menos motivación de placer, dicen que  se sintieron más culpables que los niños, lo que demuestra que, con independencia de que pueda haber factores diferenciadores de tipo biológico, es evidente que son muy poderosos los sociales, sin duda porque su sexualidad es mucho más reprimida y más silenciada en la mujer, desde la más tierna infancia. La doble moral sexual `parece llegar incluso a la primera infancia.

Por tanto, si atendemos a los datos, parece que la sexualidad de las niñas es más afectivo-relacional que la de los niños; mientras que la de éstos está más directamente relacionada con la excitación y el placer sexual, aspectos ambos, que como hemos dicho, no están ausentes en el otro sexo necesariamente. Estos resultados son congruentes con  investigaciones sobre otras edades, por lo le hago la siguiente pregunta que la ciencia no tiene resuelta: ¿qué peso tienen los factores biológicos y cuál los sociales en la explicación de estos datos?  Y ¿cómo interactúan ambos factores?

Desde el punto de vista de los riesgos asociados a la sexualidad  prepuberal, las niñas tienen más riesgo de sufrir abusos sexuales (20% de niñas frente al 10% de niños)  y  las consecuencias de una sociedad de mercado que trata su cuerpo de la mujer, como un objeto sexual de consumo, provocando un fenómeno bien conocido: la hipersexualización  de las niñas desde edades tempranas.

Otro dato relevante es que las niñas alcanzan antes la pubertad, viviendo un corto  periodo en el que prefieren relacionarse con niños un poco mayores.