Sábado, 18 de agosto de 2018

Niñas y niños soldado

El día 12 de Febrero es el Día Internacional contra el uso de los niños y niñas soldados. Pero ¿a quién se considera como niño o niña soldado, y por qué hay que hablar de esta categoría de personas?

Autora: Marianna Poniraki
Activista por los Derechos Humanos

         Cualquier persona menor de 18 años que forme parte de una fuerza o grupo armado, regular o irregular, con independencia de las labores que desempeñe, se considera niño o niña soldado. Según datos de Naciones Unidas, se reclutan en casi 20 países, como Afganistán, Colombia y Siria, siendo más difíciles de obtener los datos sobre las niñas debido a condiciones particulares y los prejuicios de género.

           Como podemos imaginar, una de las razones por la que los niños se reclutan es porque constituyen una alternativa económicamente eficiente a los combatientes adultos. Són fáciles de adoctrinar y también muy eficientes ya que todavía no conocen bien el concepto de la muerte. Los factores que les llevan a escoger esta alternativa son principalmente la pobreza, ya que se les garantiza comida y dinero, y la discriminación, con los niños uniéndose a grupos armados por venganza o para defender a su propia comunidad. Aquí hay que aclarar que no existe el término “reclutamiento voluntario”, ya que los niños y niñas que se sumen “voluntariamente” lo hacen por obligación o como un intento para poder sobrevivir.

          Los informes oficiales sobre los menores soldados no distinguen entre niñas y niños, así que no podemos saber si de verdad existen diferencias entre los dos géneros en las formas de reclutamiento, las tareas, los abusos, etc. Parece que las niñas se ven más afectadas por los secuestros, especialmente para explotación sexual y servicios a los combatientes. También son impulsadas a matrimonios forzados por razones de seguridad de ellas mismas.

          Según UNICEF, en muchas ocasiones los programas de rehabilitación no permiten el acceso a las niñas o las mujeres jóvenes. A veces no se consideran excombatientes y supuestamente no tienen el riesgo de rearmarse. Además, tienen miedo de ser rechazadas por sus familiares si se revela su pasado, y tampoco se les ofrecen alternativas adecuadas, por lo que la mayoría de ellas acaban en la prostitución. Estas niñas, aparte de los traumas corporales y las agresiones sexuales, pueden sufrir tanto de enfermedades como de traumas psicológicos, siendo juzgadas por sus acciones y perdiendo así su dignidad.

          Indicativamente, hay que referirse a unos casos específicos donde se encuentra la práctica del reclutamiento de niños soldados, no sólo en países del llamado Tercer Mundo sino en otros bastante desarrollados. Colombia es un ejemplo muy conocido, donde se han documentado varios casos de uso de niños por grupos armados, aunque los números son mucho más grandes ya que no se denuncian todos. Además, las niñas siguen siendo víctimas de violencia sexual, con los actos atribuidos a integrantes de los grupos con quienes son obligadas a mantener relaciones. Otro ejemplo podría ser la India, donde se ha registrado el reclutamiento de menores de 12 años para incorporarles en las “unidades infantiles”, en las cuáles son obligados a manipular armas y artefactos explosivos. El último ejemplo sería Siria, donde la vinculación de niños depende la mayoría de las veces de un familiar que facilita el reclutamiento, mientras no existe una autoridad central para manejarlo. Por eso, muchos menores se usan en los combates y en funciones de apoyo, como el transporte de alimentos y armas. Aquí hay que subrayar que algunas unidades del Ejército Libre de Siria han rechazado muchas veces a niños que se les habían aproximado o les han dejado ir tras la solicitud de sus familias.

          Amnistía Internacional ha solicitado a los Estados y a los grupos armados que paren de reclutar y usar a los niños y niñas soldados. La verdad es que estos niños son obligados a cometer los crímenes y los abusos bajo amenazas y la presión de los grupos. Argumenta que los líderes políticos y los comandantes militares, que son los que ordenan y aprueban los abusos, son los responsables que deben ser llevados ante la justicia. Además, Amnistía Internacional cree que si un menor es sospechoso de abusos y actos de violencia, tiene que ser investigado y enjuiciado de forma conforme con las normas internacionales sobre la imparcialidad procesal de los menores de 18 años.

          Durante los últimos años se han realizado muchas campañas para apoyar a los niños y niñas soldados y para concienciar a más gente. Mesas redondas, videoforums y charlas educativas son sólo un modo de intentar progresar en este asunto y llegar poco a poco hasta su abolición que, lamentablemente, parece aún muy lejana.