Domingo, 19 de agosto de 2018

     El milagro de los datos

Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística el crecimiento económico de España ha sido tan importante que en breve estaremos a la cabeza de los países de la UE. El santo que ha hecho este milagro tiene nombre y apellido: Mariano Rajoy. Gracias a su divina intervención hemos salido por fin de la crisis que generaron los diablos que recibirán su merecido castigo, se venden más viviendas, se compran más coches, los hoteles no dan abasto para recibir turistas, tanto nacionales como extranjeros, desciende el número de parados, aumenta el de trabajadores,     bajan los impuestos, suben los salarios,

La Tesorería ingresa más de cotizaciones que gasta el INSS en pagar pensiones y puesto a hacer milagros hasta descongela el sueldo de los funcionarios. “Dios nos lo deje muchos años”.

Según los últimos análisis facilitados por la Comisión Europea España se sitúa a la cabeza de los países de la UE en cuanto a desigualdad y riesgo de pobreza. A tenor de los datos publicados recientemente, el 27,9% de la población está en riesgo de pobreza o exclusión social y, actualmente, afecta a unos 13 millones de personas, superando en cuatro puntos el porcentaje que había antes de la crisis. Por otra parte, la Comisión Europea, critica la ineficacia de las prestaciones sociales, no solo por su limitada cobertura, también porque las ayudas están tan mal gestionadas que no siempre favorecen a las familias con rentas más bajas, lo que no sucede en la mayoría de los

Estos expertos son unos gafes, diría nuestro santo, pero es evidente que alguien truca los datos, y Cáritas, que ve las cosas más de cerca, nos dice quién.

Según sus datos cada vez son más los que van a pedir y menos los que van a dar. Esto último no obedece a la falta de generosidad, obedece a que la generosidad no es virtud de los que más tienen, es propio de los que comparten lo poco que tienen y los recortes del Gobierno les impiden ser solidarios. A sus puertas llaman en busca de ayuda familias en las que todos sus miembros llevan largo tiempo en paro; personas mayores que ya no pueden ni encender la calefacción por mucho que estiren sus ingresos, disponer de agua caliente y otros servicios más básicos todavía; trabajadores que no pueden pagar el alquiler de la vivienda porque en no pocos casos los precios son más altos que los salarios. Y lo que es infinitamente más preocupante: avisan de que el número de personas que duermen entre cartones en un portal, en un banco o en un cajero automático crece de forma alarmante porque a mendigo –o a sintecho, que decimos ahora para sentirnos más cultos-, ya no llegan solamente personas mayores y procedentes de clases muy bajas, llegan también jóvenes con carreras universitarias incluso.

De estas informaciones se desprende que el milagro de nuestro santo más que beneficiar a los ciudadanos, beneficia a sus datos, para lo que más que santo, hay que ser un poco… diablo, digo yo, que creo que no todos los milagros son para bien.