Miércoles, 21 de agosto de 2019

Primun Non Nocere

Desde que Hipócrates enuncio este primer principio han pasado muchos años y la atención sanitaria ha evolucionado de manera exponencial y positiva. Hasta el punto que ha contribuido al progreso y el Bienestar de los pueblos. Hoy este principio se denomina Seguridad del Paciente y forma parte básica de la Calidad de la Atención como componente importante en todos los sistemas sanitarios de los países desarrollados. Se justifica porque la asistencia y la atención a los pacientes deben ser efectivas y, seguras. Es decir, las actuaciones de los profesionales sanitarios y del sistema sanitario no pueden constituirse en un factor de riesgo para los que están expuestos a la atención sanitaria. Desde los años 90 se ha convertido en un indicador de efectividad y calidad asistencial, dado que no sólo se deben dar servicios y prestaciones. Además, éstas deben establecerse en base a evidencias y, su proceso y aplicación deben estar exentas de riesgos para los pacientes. Es decir, deben evitarse los efectos adversos, errores, equivocaciones, negligencias y mala praxis. Se trata del principio hipocrático <<Primun Non Nocere>> que refiere que lo prioritario en la atención es no provocar daño. Aforismo de Hipócrates que hoy está encuadrado en la Ética de mínimos como el principio de no maleficencia.

En el sistema sanitario español la frecuencia de efectos adversos es baja (8-9%), según el estudio ENEAS del 2006 y, la mayoría son leves y se deben fundamentalmente a los medicamentos. El contexto sanitario que me hace reflexionar y opinar sobre este tema es porque se trata de un componente transversal que se da en todos los servicios y procesos sanitarios y, porque la excesiva demanda actual, a la que está sometido el Sistemas Sanitario en gran parte de los servicios asistenciales, tanto de atención primaria como en atención hospitalaria. Esta excesiva utilización, bastantes veces innecesaria, da lugar a un proceso asistencial con mucha presión y estrés que provoca errores y eventos adversos. Está descrito que cuando se supera el 80% de las estancias, los servicios sanitarios disminuyen su Calidad Asistencial y, existe mayor probabilidad de efectos adversos.

El momento actual que vive la Sanidad con una atención sanitaria con gran complejidad asistencial por la existencia de una alta frecuencia de enfermos crónicos y pluripatológicos, y con una excesiva demanda y utilización de los servicios sanitarios, que llega incluso al colapso de determinados servicios (Servicios de urgencias), este problema asistencial aumenta como parece que reflejan las noticias de los medios de comunicación.

Por ello, hay que ser conscientes y responsables con los recursos del Sistema Sanitario y, no utilizarlos de manera innecesaria e inadecuada porque aumentan los costes y se disminuye la efectividad y eficiencia de los recursos; pero fundamentalmente porque aumenta la incidencia de errores asistenciales, incluso los graves, como ha ocurrido en algunos casos de urgencias vitales, debido a la falta de asistencia oportuna y, en el momento adecuado.

Por tanto, hay que conseguir que la Seguridad del Paciente no empeore y, para que ocurra se necesita la colaboración de Todos. Los pacientes, realizando demandas y utilización de los servicios sólo cuando sea necesario para no colapsar los servicios de urgencias ni los hospitales ni los centros de Salud. Los profesionales reduciendo el sobrediagnóstico y el sobretratamiento innecesario y, los gestores y responsables de los centros y servicios realizando una gestión adecuada de los recursos para mejorar las condiciones de trabajo y reducir el riesgo.

La Seguridad del Paciente forma parte de la Calidad Asistencial porque los efectos adversos y errores son evitables y prevenibles en una gran parte cuando se fomenta la cultura del primer principio hipocrático, lo primero es no hacer daño.

 

 

JAMCA