Viernes, 18 de enero de 2019
Ciudad Rodrigo al día

El Bolsín le da ritmo al preCarnaval maridando músicas a la par que homenajea a Juan Carlos Martín Aparicio

CIUDAD RODRIGO | El Teatro acogió un espectáculo llamado ‘Charros y Gitanos’ en el que se  unieron las músicas de los pueblos gitano y charro

El Teatro Nuevo Fernando Arrabal fue escenario a última hora de la tarde del sábado de una nueva edición de la Gala Musical-Taurina del Bolsín Taurino Mirobrigense, una idea original de uno de los miembros de la familia bolsinista, José Ramón Cid Cebrián, que poco a poco se va asentando en el programa precarnavalero (esta ha sido su 3ª edición).

La Gala de este año constó de dos partes. En la primera, el Bolsín rindió homenaje al ganadero de Carreros y escritor taurino Juan Carlos Martín Aparicio, a quién el patriarca bolsinista, Miguel Cid Cebrián, se refirió como alguien que “ya está en plantilla del Bolsín, y nos sentimos orgullosos de él”, añadiendo que “es de la familia del Bolsín al igual que nosotros de la suya”.

Esa definición venía al hilo de que el homenajeado fue pregonero del Bolsín Taurino en el lejano año 1989 (en el Café Moderno), aporta ganado para las tientas bolsinistas, y el próximo jueves de Casetas ejercerá como presentador del pregonero de este año del Bolsín, Gonzalo Santonja.

Miguel Cid apuntó que la historia de Juan Carlos Martín Aparicio es “larga y fecunda”, pero también lo es “el presente y esperemos que el futuro”. Miguel Cid le definió como un hombre “cabal, auténtico, vinculado a su tierra, que es la nuestra”, añadiendo que los toros son “una fiesta culta, y Juan Carlos es ejemplo de ello”.

El homenaje incluyó la proyección de un vídeo sobre la historia de la ganadería de Carreros, preparado por Antonio Risueño, y la entrega a Juan Carlos Martín Aparicio de un cuadro de Ciudad Rodrigo elaborado por Carlos García Medina, y una reproducción del Monumento al Maletilla, justo antes de que el homenajeado tomase la palabra en una noche “inolvidable” para él, según manifestó.

Juan Carlos Martín Aparicio explicó que portaba una capa de su bisabuelo, Juan Carreros, “que es el verdadero importante en la saga familiar que nos reúne”, recordando un par de anécdotas sobre el mismo que aparecen publicadas en el libro 13 ganaderos románticas. Posteriormente, el homenajeado repasó las grandes etapas de su vida, recordando que en el año 1961-1962, su padre quiso hacerle ganadero a él y su hermano.

En el año 1981, ciertas “desavenencias” le quitaron “del campo y del toro”, pasando al “exilio”. En ese momento, Juan Mari Pérez Tabernero y Leopoldo Sánchez Gil le recomendaron para los medios, empezando a trabajar para La Gaceta y Aplausos. Como tercera gran etapa de su vida, en el año 2000 se lanzó a ser criador de bravo, apuntando que ahora ya empieza a “tener la ganadería en la mano”. Juan Carlos Martín Aparicio finalizó recordando que en diciembre cumplirá 80 años, siendo de “la quinta de El Viti, el Rey y Ferino”.

Concluida su intervención, llegó la hora de la parte más lúdica de la gala, bautizada como Charros y gitanos, en la que, como explicó José Ramón Cid Cebrián, fueron protagonistas “las músicas de la tierra”, “maridando la música del pueblo gitano con la del pueblo charro”.

En esta parte intervinieron, aparte del propio José Ramón Cid con la gaita y el tamboril, los cantaores Aarón Salazar y Dalila Salazar, la bailadora Alicia Almeida, el guitarrista Nano Serrano, el bailador charro Poldo de Mogarraz, y dos alumnos de la Escuela de Tauromaquia de la Diputación de Salamanca vinculados a Miróbriga: Álvaro Andrés Blanco, de 10 años; y Alberto Muñoz Sánchez, de 16 años.

Concluido el acto, la familia bolsinista se acercó hasta el Hotel Conde Rodrigo I, donde disfrutaron de una cena-homenaje a Juan Carlos Martín Aparicio.

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