Lunes, 14 de octubre de 2019

Xiaohai, la poesía hecha de un mar pequeño. Parte II*

Como decíamos el sábado pasado, Xiaohai tiene en su obra ese no sabemos qué de los poetas que suena al oído como una moneda, y que brilla a la mirada como un destello del sol sobre las aguas. Una corriente, o un tejido de sentido, pone en relación a los más distinguidos autores de ayer y de siempre y surge un diálogo sin sorpresas (no hay nada nuevo bajo el sol), pero asimismo sin fin y abierto a la (im)posibilidad abarcarlo todo.

Los versos del poeta de Chicos y Chicas filtran la luz de un Pessoa** y de un Whitman, para quienes el paisaje refleja el interior del ser (pensamos en el Cancionero y en Hojas de hierba). La distante, pero también muy cercana tierra del río Yangtsé, pone imágenes nuevas ante el lector occidental, como vestidos nobles de extremidades anchas, que ondean al paso de la mujer o el hombre, o como instrumentos antiguos hechos de bambú. La narrativa de Xiaohai discurre por la pregunta del paso del tiempo (El canto de los años, El paisaje con pájaros, Poesía en poesía), reflexiona en torno a la condición del ser humano (Los pájaros liberados del cautiverio), o retrata la realidad cotidiana bajo una nueva perspectiva (El andén).

La imagen del pájaro emparenta al autor de la provincia de Jiangsu con otras plumas que han descubierto bajo tal figura una realidad de misterio. Como lo hizo el vate de Fontiveros, Ávila, en el siglo XVI, Xiaohai se pone en lo más alto, siempre con el pico vuelto hacia donde viene el aire, y canta suavemente (véase el artículo Para la génesis del «pájaro solitario» de San Juan de la Cruz, de Luce López-Baralt), sumergido en una contemplación en la que al igual que a Terencio, nada de lo humano le resulta ajeno.

Los poemas son del libro Chicos y Chicas, y fueron traducidos por Zhou Chunxia y Juan Ángel Torres Rechy, Soochow University, Suzhou, China.

 

El canto de los años

Al entrar en la vida adulta,
los días se vierten con el calcio de los huesos.

De los veinte a los treinta años,
él vive feliz,
se complace en ver su firma en documentos y más documentos.
Lleva su cabeza erguida y el pecho lanzado al frente,
no cede el paso a los demás.

De los setenta a los ochenta años,
su vida se vuelca en preguntas por el prójimo.
La cama no le proporciona descanso.
Tú dices que el mundo en su esencia
es justo para cada uno,
y tu voz se confunde con los lamentos de las estrellas antes del alba.

                                                                                                                                       2005

 


Xiaohai

 

El paisaje con pájaros

En el invierno frío,
en las ramas desnudas,
aparecen los nidos de pájaros uno tras otro,
pero sencillamente resulta difícil ver el perfil de los pájaros.

En el camino,
rara vez se mira
a un pasajero solitario.

En la primavera,
las hojas crecen.
Los pájaros vuelven uno tras otro,
se oyen sus trinos,
pero no se vuelven a ver
sus nidos.


Poesía en poesía

Estos caracteres son como gotas,
pero saladas.
Estos caracteres vuelan
y dejan de ser las sombras de las grullas entre nosotros,
salpicándonos con su vino añejo.

Estos caracteres son como nuestros antepasados.
Vagabundean por tierras desconocidas
y recorren el mundo en el sueño:
verás que en esta noche silenciosa
volverán con sus vestidos nobles ondeando al viento.
Yo como una persona adicta a la primavera
lamento hondamente el paso del tiempo.
Se retira el estruendo del sol
y el Dongxiao**** del río se levanta.


Los pájaros liberados del cautiverio

Los pájaros liberados del cautiverio
vuelven
cuando anochece.
¿Puedes decir que esta luz del ocaso es falsa?

Esperan hasta que oscurece,
fingiendo en las afueras.
¿Y en los bosques durante el día?
Ustedes ahora tienen polvo en las alas,
como los pies de los pasajeros
en la cintura de la montaña.

 

Chicos y Chicas

 

El andén

Los vagones del tren viejo...
pulpo que ha dejado de expulsar su tinta,
acostado boca abajo en el andén en invierno,
sus tentáculos congelados no le permiten recoger la escarcha
sobre los rieles sin movimiento.

 

Asolearse

La diferencia de temperatura entre el día y la noche es muy obvia.
Un día de otoño me siento en la plaza para contemplar la salida y la puesta del sol.
Palomas y gorriones... Oh, también se ve claramente los piojos escondidos
en el pelaje de los perros.

 

Poesía del vate de la provincia de Jiangsu

 

*El título de la columna está en deuda con el del libro de Hipólito Rodríguez Herrero, Una ciudad hecha de mar, Veracruz: Instituto Veracruzano de la Cultura, Col. Atarazanas, 1998.
**Agradecemos la observación de Jezabel Luján en torno al eco del autor portugués del canon occidental de Blomm, Fernando Pessoa, en la pluma del hombre letraherido radicado en Suzhou.
***En este apunte resuena una conversación con el experto en poesía portuguesa José Medeiros da Silva, profesor de la Universidad de Estudios Internacionales de Zhejiang (Hangzhou, China).
****Flauta vertical generalmente de bambú, empleada desde la antigüedad en la música china.


2018.01.27
Suzhou, China

Zhou Chunxia & Juan Ángel Torres Rechy
torresrechy@suda.edu.cn