Domingo, 19 de agosto de 2018

Pinochos

Mark Twain decía: Es más fácil engañar a la gente, que convencerlos de que han sido engañados” Y esto parece ser confirmado por los hechos, tanto en el ámbito religioso como el político y en civil. Los ciudadanos tendemos cada vez más a creernos lo que nos dicen, acomodándonos al engaño, que a poner en marcha nuestra capacidad de crítica, siendo cada vez más prisioneros de frases, promesas, palabras y propuestas que, cuando no son completamente absurdas son vacías o falsas en el peor de los casos.

Algunas palabras, incluso, nos harían sonreír sino fuera porque pone al descubierto la preocupante falta de habilidad de su autor “Es el vecino el que elige al alcalde y es el alcalde el que quiere que sean los vecino el alcalde”” España es una gran nación y los españoles son muy españoles y mucho españoles” Y es que con estas palabras, el Sr. Rajoy no termina de aclarar si son los vecinos los que eligen al alcalde o este el que escoge a sus vecinos o si España es una gran nación porque hay muchos españoles o porque los ciudadanos son muy españoles.

"A mí nadie me dio ninguna explicación de si había que declararlo o no, como tampoco sobre si había que declarar las retribuciones en especie de seguros de vida” Con Malintencionadas palabras con las pretendía defenderse Miguel Blesa del fraudulento uso de las tarjetas black que disfrutaba con cargo a los fondos de Caja Madrid. ¿Cómo alguien puede creerse que una personas licenciada en Derecho por la Universidad de Granada y que trabajó en el Cuerpo de Inspectores de Haciendan, oposición que gano junto a su gran amigo José Maria Aznar, necesita que le explique qué es lo que hay que declarar y qué no? Y por último un caso de intencionada manipulación.

El Partido Socialista Obrero Español (PSOE), no termina de encontrar su sitio, no acaba de articula un discurso realista y coherente con lo que sucede en su entorno. Su Secretario General, Pedro Sánchez, anunciaba hace unos días a bombo y platillo, en un desayuno informativo organizado por el foro de la Nueva Economía, que propondrá la creación de dos nuevos impuestos que contribuirán a hacer frente a las pensiones. Uno gravaría las transacciones financieras de todo tipo de movimientos bancarios realizados por los clientes, el segundo será un nuevo impuesto extraordinario que se aplicaría directamente a la banca.

Estas palabras puede que a muchos les suenen bien porque como afirmaba el escritor y filósofo francés Michel de Montaigne la palabra es mitad de quien la pronuncia, mitad de quien la escucha. Pero si yo tuviera delante al Sr. Sánchez le diría tres cositas.

Primera, a las pensiones deben hacerle frente las contribuciones de los que trabajan, por tanto la prioridad es crear empleo de calidad. La segunda, imponer impuestos a la banca requiere una acción a escala mundial ya que el dinero, además de ser miedoso, no entiende de fronteras y los capitales saldrían de nuestro país en tromba, y con una rapidez de record mundial, a resguardarse de esas cargas que usted pretende. Tercero, si su propuesta es fruto de toda la creatividad de la que es capaz su partido, no le auguro buenos resultados.

El Impuesto a las Transacciones Financieras[i] (ITF), no es ninguna novedad, ya fue formulado en 1971 por el economista estadounidense James Tobin y conocido como “Tasa Tobin”. Dos décadas después lo recupero La Asociación por la Tasación de las Transacciones financieras y por la Acción Ciudadana (ATTAC), a los que tienen cierta edad les sonará. Reformulado en algunos de su aspecto, se comenzó a negociar en el ámbito de la Unión Europea a partir de 2010 y en estos últimos años ha sido popularizada en nuestro país como “Tasa Robin Hood”.   

En principio la propuesta fue bien acogida por 11 países (Bélgica, Alemania, Estonia, Grecia, España, Francia, Italia, Austria, Portugal, Eslovenia y Eslovaquia) que están dispuestos a implementar el ITF[ii], lo que permitiría recaudar a nivel europeo entre 30 y 35 mil millones de euros al año; 5.000 millones en España. Los presidentes Mariano Rajoy y François Hollande, se comprometieron públicamente a defenderlo en diciembre de 2015. Su fin serían destinar la mitad a satisfacer necesidades internas de cada país y la otra mitad ayudaría a realizar un esfuerzo común de lucha contra la pobreza, las desigualdades sociales y el cambio climático.

Pero aquello era demasiado bonito para ser cierto y sin saber - al menos los ciudadanos de a pie - que hilos manejaron las negociaciones, todo aquel sueño fue perdiendo fuerza y en la actualidad es una vía muerta. Por eso le ruego Sr. Sánchez que no haga falsas promesas, no trate de engañarnos. Usted y yo sabemos que no será capaz de implementar esos impuestos , y si como con acierto apuntaba el filósofo griego, Epicteto: La verdad triunfa por sí misma, la mentira necesita siempre complicidad, usted, al menos no sea cómplice.

 

[i] El Impuesto a las transacciones financiera, pretende aplicar una tasa minúscula sobre la compra y venta de acciones y bonos, y otra aún más minúscula sobre los productos derivados. Es decir, cobrar un porcentaje mínimo del enorme volumen de dinero que, día tras día, hora tras hora, minuto tras minuto, maneja un sector financiero que – él sí – vive al margen de la ley