Domingo, 18 de agosto de 2019

Corrector incorregible

Hoy, muchos de quienes se consideran “gramáticos”, y “gramáticas” no hacen libros sino frases, o más bien tuits; algunos ejemplos son: “así me lo enseñaron”; “así se ve feo”; “yo sigo poniendo acento en solo”; estos y otros apotegmas se resumen en uno: “así es porque así lo sé yo”.

Signo de los tiempos que corren es la policía lingüística; y digo policía no en sentido literal, etimológico, sino como “cuerpo de seguridad”; el problema es que, en muchos casos, esa policía se rige por los usos y costumbres tuiteros o feisbuqueros, tan pagados de sí mismos y de “lo correcto”; son “los nuevos gramáticos”… Y “gramáticas”, claro.

Ni tan nuevos, la verdad, que siempre ha habido esa tendencia policiaca; en mi primer libro, una plaquette publicada en 1994, el editor-corrector quiso cambiar un verso que terminaba: “…con que todo vistes”; imagínense los signos de exclamación burlándose de un poetastro que decía “vistes”… Nunca pensó que no hablaba del pasado de ver, sino del presente de vestir; no, él no; él era un ejemplo como después he seguido conociendo muchos y muchas, del “así es porque así lo sé yo”, algunas de cuyas variaciones son: “así me lo enseñaron” o “así se ve feo”.

Con el trascurso del tiempo, seguí conociendo gente de ese grupo e, ironías de la vida, a varias de esas personas les di a conocer, ya en tiempos de Internet, la utilísima ¡y gratuita! página www.rae.es. Tanto sabían que nunca se les ocurría consultar el diccionario, cosa que en mi ignorancia, con todo y mi carrera de Filología, yo hacía, y hago, demasiado a menudo. ¡Ay mísero de mí, ay infelice!

Si se decidieran a publicar un decálogo, en él aparecerían sentencias como: “yo sigo poniendo acento en solo”, “los de la Academia son unos viejitos machistas y franquistas”; cuando, sumido en mi ignorancia y mi cerrazón, digo que la Academia -que ya no es una sino muchas- y por extensión los filólogos, somos notarios, más que policías, suelo recibir la callada… condescendencia, por respuesta.

He dado algún curso de redacción y siempre inicio diciendo que solo puedo enseñarles a dudar, es decir, a pensar sobre el lenguaje, es decir, a usar el diccionario; sí, hombre, o mujer, alguna regla puedo enseñar, haberlas haylas, pero lo de dudar siempre me ha parecido más importante; por supuesto, hace mucho que no imparto esas clases porque hay gente que, con carrera o sin ella, enseña a escribir bien en poquitas lecciones… y sin usar el diccionario.

Yo solo sé que el idioma es de todos, queramos o no; y lo empobrecemos o enriquecemos entre todos.

Cascarrabias, si es que soy un cascarrabias.

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