Martes, 10 de diciembre de 2019

Catarsis política

Si en una misma persona se hubiera dado la filosofía y el poder, habría hecho brillar ante todos, griego y bárbaros, e infundido en ellos la gran verdad de que no hay pueblo ni hombre que pueda ser feliz sin una vida entregada a la sabiduría y regida por la justicia.

Platón (Carta VII)

Echamos un vistazo a un periódico, cualquiera, es igual el que sea; Vemos la televisión, cualquier cadena, lo mismo da; Conectamos la radio, sintonizamos una emisora, da igual la que sea… en todos ellos leemos, vemos, oímos como se ríen de nuestros políticos, como hacen mofa de todos y cada uno de ellos. Y si no es en clave de mofa, lo cosa empeora, porque estarán dando noticias, ya en serio, de sus delictivas actividades (habrá que decir presuntas y con ello nos guardamos las espaldas y podremos acusarles de lo que sea).

Lo peor de todo esto, es que se lo están ganando a pulso, que se están quedando sin rincones donde esconderse, porque cada vez que alegan algo en su defensa, salen cien noticias que les dejan por mentirosos. Es tal el fango en el que está metida la “clase” política que no se atreven a abrir la boca, porque enseguida se les llena de ese fango en el que están sumidos.

Están completamente indefensos, a merced de todo tipo de comentario, burla o chiste por muy denigrante que pueda ser. Cualquier cantamañanas se puede permitir, y se lo permite, el lujo de hacer mofa, la mayoría de las veces si gracia alguna, de nuestros políticos, les pueden colocar en las situaciones más denigrantes y grotescas que se pueda imaginar, sabiendo que no les van a poder acusar de nada, porque el “chistoso” en cuestión sabe que los políticos tienen tanto que ocultar que no se atreven a denunciar o desmentir ninguna atrocidad por muy grande que se diga de ellos porque el pozo de la mierda en el que habitan es tan profundo que nadie sabe dónde está el fondo.

A todo esto no se le ve el fin, cada día nos desayunamos con nuevos chorizos, ladrones, mentirosos… o inútiles políticos que utilizan como defensa el no haberse enterado de nada. Y si no son ellos los que nos roban directamente, se rodean de personas cuya catadura moral no es la más aconsejable para tenerla cerca de lugares en los que se toman decisiones importantes, por dónde pasa gran cantidad de dinero y donde hay tanto poder, permitiéndoles, con su negligencia, que nos roben, llevándose ellos una parte del botín.

La única salida que veo a todo esto es que se produzca una catarsis política de tal magnitud que elimine todo lo políticamente existente, hasta las más profundas cloacas. Cuando no quede ningún vestigio de lo que ahora hay, será entonces cuando se pueda empezar a instalar una nueva clase política. Una clase sin antecedentes criminales, con un gran espíritu y formación humanística, personas que piensen en los demás, que tenga un concepto claro de justicia y solidaridad, que sepan que la política está para servir, no para servirse.

Con políticos honrados, se habrían evitado muchos de los disgustos que ahora asfixian al país. Porque quien no tiene nada que ocultar, quien tiene una honradez a prueba de cualquier auditoria, quien trabaja a prueba de cualquier inspección, tiene autoridad moral para dar un enérgico golpe en la mesa y gritar ¡Hasta aquí hemos llegado! Y parar los pies, y las manos, a aquellos que pretendan aprovecharse de su posición. La sociedad en su conjunto valoraría esas capacidades y no dudaría en prestarle apoyo cuando tuviera que tomar decisiones difíciles.