Miércoles, 21 de agosto de 2019

Nuevo problema

En Pontevedra una mujer está siendo investigada por falsa denuncia de violación y no es la primera vez que esto sucede. Estas cosas no deberían pasar nunca y menos ahora, pero pasan, y bueno es que empiecen a tomarse en serio.

Conviene dejar claro que estamos al lado de las mujeres que son víctimas de los hombres, que defenderemos sus derechos y exigiremos medidas para acabar con esta lacra que a todos nos trae de cabeza. Los hombres que se siguen sintiendo dueños de las mujeres y maltratándolas hasta acabar con sus vidas y las vidas de sus hijos ya no tienen cabida en esta sociedad que se supone madura y que cuenta con todas las posibilidades sociales y legales para emparejarse y desemparejarse cuando les venga en gana y como más les guste, siempre, claro está, que cuenten con el libre consentimiento de la pareja en cuestión.

Ahora bien, ser mujer no es razón para dar por sentado que se trata de una persona responsable al cien por cien y, en este momento, tal como están las cosas, cualquiera que pierda los papeles y por celos, despecho, ganas de venganza o simplemente por llamar la atención, que de todo hay en la bodega de los sentimientos, se proponga complicarle la vida a un hombre, se la puede complicar sin demasiados esfuerzos, porque los jueces, ante tanta presión social, se lo piensan mucho antes de sentenciar a favor del hombre. Justo es reconocer que algunos, ante la evidencia de los hechos, han tenido la valentía de declarar inocente al supuesto culpable, pero a pesar de contar con el veredicto favorable de los tribunales, es el denunciado, por el hecho de ser hombre, el que pierde su puesto de trabajo y sufre las consecuencias sociales, económicas, sicológicas y morales que estos conflictos conllevan, mejor dicho, contraen, mientras que la denunciante, por ser mujer, queda poco menos que una heroína ante los ojos de los demás, porque las empresas, movidas por la idea general que nos imponen, entienden que gana más puntos su imagen protegiendo a una mujer que ha tenido la “valentía” de denunciar a un hombre por malos tratos aunque fueran inventados que conservando en su plantilla a un buen trabajador que ha sido denunciado. ¿Hay algo más impropio de una sociedad que exige igualdad para hombres y mujeres?

Para evitar estos atropellos que tampoco tienen cabida en nuestra sociedad es urgente que se examinen estas denuncias minuciosamente, y cuando se detecten que son falsas, las responsables deben ser condenadas y los medios de comunicación deben repetir la noticia con la misma insistencia que lo hacen cuando son víctimas. De lo contrario, en lugar de acabar con un problema, estaremos creando otro muy grave: el de poner etiquetas gratuitas que después cuesta mucho quitar, si es que las etiquetas llegan a quitarse alguna vez, que yo tengo mis dudas, y las mujeres seríamos las primeras perjudicadas, porque una cosa muy seria es ser víctima y otra muy distinta hacerse la víctima.