Sábado, 17 de agosto de 2019

Carta a doña Adela Cortina

Señora Cortina: Las líneas de hoy son para felicitarla a la vez que nos felicitamos todos los que amamos nuestra hermosa lengua. La noticia que me ha impulsado a hacerla protagonista de ellas dice así: "Aporofobia", el neologismo que da nombre al miedo, rechazo o aversión a los pobres, ha sido elegida palabra del año 2017 por la Fundación del Español Urgente, promovida por la Agencia EFE y BBVA”.

A partir de ahora la palabra quedará incluida en el diccionario de la RAE y todo gracias a usted, porque fue usted quien la acuñó por primera vez hace más de dos décadas y no ha dejado de utilizarla en sus conferencias, artículos y libros. ¡Enhorabuena! Ser madre de una palabra me parece algo muy bello, muy importante, sobre todo cuando se trata de una palabra tan acertada como es el caso.

Hasta ahora contábamos con la palabra xenofobia para expresar el rechazo a los extranjeros, pero este término no es muy acertado que digamos, le falta la coletilla “pobres”, porque vamos a ser sinceros, este sentimiento aflora en nosotros ante los extranjeros que llegan a nuestro país en pateras, huyendo del hambre, de la incultura y de las guerras de sus países, pero no ante los árabes que llegan a Marbella con sus yates de lujo, ni ante los franceses, suecos o alemanes que llegan a veranear en nuestras playas o a comprarse un apartamento en Canarias para pasar el invierno.

Los padres que reniegan de que sus hijos compartan colegio con niños marroquíes, peruanos o cubanos, se sentirían orgullosos de que lo hicieran con niños ingleses. Sentimos miedo de las personas sin recursos, de los más desfavorecidos, de los refugiados, todos son mala gente, todos, sin excepción, pueden robarnos, pero por nada del mundo desconfiaríamos del banquero con el que firmamos una hipoteca, ni de las compañías de seguros ni de nadie que bien vestido y bien comido nos estafe cada día. Y para que seguir…

Ojalá que todos los diccionarios del mundo sigan el ejemplo del de la RAE, porque el rechazo a los más pobres no es un mal de los españoles, es un mal que, lamentablemente, sufrimos todos los seres humanos, y como usted muy bien dice los problemas no existen hasta que no se les pone nombre, y si no existen, ¿quién va a pensar en resolverlos?..