Miércoles, 17 de octubre de 2018

Si no me votas, no eres demócrata

En no pocas ocasiones he leído y oído quejarse a políticos y no políticos, de lo imbéciles que son los españoles que siguen votando en mayoría al partido que ostenta el gobierno y al que le sustentan en esa ostentación. Les acusan de ser los culpables de todos los males que nos aquejan, que no son pocos,  incluso les retiran el derecho al pataleo (Dicho sea de paso, uno de los pocos derechos que nos van quedando)

Supongo que esto no será más que una artimaña para que los ciudadanos dejen de votar a un partido, en beneficio del suyo. Porque si realmente están convencidos de lo que dicen, es que aún no se han enterado de qué va la democracia.

La verdad es que esta “democracia” nuestra está tan prostituida que cuesta mucho reconocer en ella a la verdadera Democracia. Piensan muchos que democracia es ir una vez cada cuatro años a un colegio electoral, ponerse delante de un urna, meter una papeleta con el nombre del partido que cree que mejor gestionará sus intereses, y marcharse a tomar unas cañas hasta dentro de cuatro años. Mientras tanto, deja a los políticos que campen por sus respetos por el solar patrio haciendo y deshaciendo todo aquello cuanto les viene en gana, sin que nada ni nadie les pare los pies. Esto lo aplico también a los partidos que se quedan en la oposición. Mucho me temo que tampoco se han enterado muy bien qué hacer con ella, con la oposición, me refiero. Y en lugar de ofrecer su hombro para construir un país próspero y eliminar las muchas lacras que nos tienen esclavizados, dedican todas las horas y esfuerzos de su actividad política en poner verde al que ha conseguido la mayoría y llamar, poco menos que imbéciles, a los que les han votado. Para ellos sólo son demócratas los que piensan como ellos. Y centran sus esfuerzos en destruir, olvidándose de construir.

No sé si los políticos de la oposición y aquellos que les apoyan, se han detenido alguna vez a pensar cuales pueden ser los verdaderos motivos por los que un número importante de españoles sigue votando a un partido en el que la corrupción no es una cuestión coyuntural sino estructural, un partido que ha dado muestras evidentes de que no tiene la capacidad de gobernar que los españoles nos merecemos. Es más fácil tildarles de imbéciles y se acabó el pensar que eso molesta, produce dolor de cabeza y quita tiempo para tomarme las cañas con los amigos. Y lo que es peor, puede que descubra que estoy equivocado, y eso sí que duele.

No sé si se han parado a pensar cuales pueden ser los motivos por los que tanta gente sigue eligiendo una opción tan mala, cuando tienen otra tan magnifica al alcance de sus manos. No creo que la respuesta sea porque son imbéciles. A mí, desde luego, no me convence, confío en que la Naturaleza, en su inmensa sabiduría y gran sentido de la justicia, habrá sabido distribuirlos proporcionalmente entre todos los partidos. Y si en todos los partidos hay imbéciles, como se puede fácilmente comprobar, no creo que sea ese el motivo.

Sigan buscando, que a lo mejor la solución está más cerca de lo que ustedes piensan.

Una pista: “Virgencita, virgencita….”