Domingo, 25 de agosto de 2019

Carta a un amigo que ha vuelto por Navidad

Comparto la alegría de verte regresar por Navidad, tras vencer el malhadado golpe de sangre que te separó de todo lo amado por ti, permitiéndonos dar gracias a la vida por tenerte de nuevo con nosotros.

Fraternal Juan Carlos:

Te escribo esta carta abierta con amor de amigo que ha permanecido a tu lado en la distancia sin saber de ti, a pesar de los esfuerzos por tener noticias de la injusta oclusión que ha jugado al escondite con tu salud, rastreando información por rincones comunes, sin que voces amigas respondieran a mi requerimiento, hasta que una imprevista bata verde confirmó el rumor que me negaba a creer, admitir y consentir.

Ese intento de ocuparme de ti no fue consuelo bastante, porque la realidad caminaba en sentido opuesto a los pasos que intentaba dar para acompañarte en el túnel del que finalmente has salido, pues tu vigor dormido fue más lejos del atoramiento que has vencido.

No voy a decirte que me alegro de tu regreso porque lo evidente no necesita declaración de intenciones, ni es oportuna la queja por el mal golpe de sangre que te alejó de nosotros sin merecer el apartamiento de tu alma grande,  siempre acreedora de nuestra fe en tu renacimiento, por mucho que el silencio se antepusiera a la noticia y el arrepentimiento del tiempo perdido demandara espacio.

Ahora veo a través de la Red que has vuelto a nosotros y me uno en fraternal abrazo a tu familia, compartiendo la alegría de verte regresar por Navidad con la vitalidad y esperanza que siempre has tenido, tras vencer el malhadado golpe de sangre que te separó de todo lo amado por ti, permitiéndonos dar gracias a la vida por tenerte de nuevo con nosotros,

Ahora es momento de disfrutar gozosamente de todo aquello que el infortunio ha mantenido temporalmente alejado de nosotros, y disfrutar de las bondades de la vida como no lo habíamos hecho hasta ahora.

Es momento de celebrar contigo el adviento de todo lo que está por venir a tu historia personal, a tu biografía familiar y a tu profesional camino, uniendo las manos en cadena infinita de brazos que te abrazan compartiendo contigo la vida y condenando la adversidad que nunca debió jugar contigo.

Ahora toca recuperar el tiempo perdido en dislocadas alternativas que a nada bueno llevan el ánimo, superar discusiones estériles y disgustos innecesarios. Toca abrir las esclusas de la vida a los pequeños detalles que siempre permanecieron desapercibidos y que fertilizarán la felicidad que mereces.

Ahora es momento de esperanza para tu familia y para todos los que te apreciamos, agradecidos de tu ejemplo de lucha, tu vocación de ganador, tu capacidad para vencer la adversidad, tu generosidad desprendida, tu palabra amable y tu entrega a la familia, amigos y vecinos de Cantalpino, con quienes ponemos una vela en el árbol de Navidad para darte la bienvenida y agradecerte que estés de nuevo entre nosotros.