Jueves, 16 de agosto de 2018

Los constitucionalistas ganan las elecciones y los independentistas la Generalitat

El bloque independentista sumaría 70 escaños | El PP quedaría como la última fuerza política, perdiendo 7 diputados

Ciudadanos fue un tsunami y ganó las elecciones en escaños y en votos. Pero no gobernará. Los independentistas conservan por los pelos la mayoría absoluta y, si se ponen de acuerdo, retendrán la Generalitat de Cataluña. Carles Puigdemont y Junts per Catalunya fueron los otros triunfadores de la noche al ser la segunda fuerza y derrotar a Esquerra contra pronóstico y contra las encuestas. Pero quién será el presidente es otra cuestión, porque sobre el fugado a Bruselas pesa una orden de captura y será detenido si, como ha prometido, regresa.

El partido naranja, con apenas once años de historia, ha protagonizado la trayectoria más fulgurante de la que se tiene noticia. Ciudadanos obtuvo un triunfo incontestable con 37 diputados en el Parlamento de Cataluña y más de un millón de votos, casi el 26% del total. Una campaña antiindependentista sin concesiones y una buena candidata, Inés Arrimadas, han permitido a los liberales convertirse en la primera fuerza y derrotar a Junts per Catalunya y Esquerra. Arrimadas, sin embargo, no va a ser la próxima presidenta de la Generalitat porque sus hipotéticos socios constitucionalistas, PSC y PP, obtuvieron unos resultados discretos, el primero, y catastróficos el segundo. La suma de los tres se queda en 57 diputados, cinco más que en la pasada legislatura pero lejos de los 68 de la mayoría absoluta.

Los secesionistas mantienen la mayoría absoluta porque, como se esperaba, no ha habido transferencia de votos entre los dos bloques, y, por tanto, Ciudadanos ha cimentado su triunfo al absorber la estampida masiva de votantes del PP y una fuga menor del PSC. Paradojas de la política, Ciudadanos rentabiliza la aplicación del 155 y el PP paga la factura. Los constitucionalistas han mejorado los resultados de 2015, han pasado de 52 diputados hace dos años a 57, y del 39% de los votos al 43,5%. Se han repartido casi las mismas papeletas de forma distinta.

El PP se ha encontrado con el peor escenario imaginable: se ha hundido, Ciudadanos, su rival del mismo espectro ideológico, le ha ganado en diputados y en votos en proporción de nueve a uno, y el independentismo sigue con mayoría absoluta. Un revés que tendrá consecuencias a escala nacional. Además, es una de las anécdotas electorales, deberá compartir con sus tres escaños el grupo mixto con los anticapitalistas de la CUP. El electorado catalán ha castigado la gestión vacilante de Rajoy ante el reto soberanista.

Los socialistas, aunque mejoran un poco sus números, ganan un escaño y rompen la tendencia declinante desde 1999, tampoco pueden estar satisfechos. Su candidato, Miquel Iceta, ha protagonizado una campaña arriesgada, con alguna metedura de pata como la de los indultos para los líderes secesionistas, pero ha quedado sepultado por el vendaval de Ciudadanos, Arrimadas y el voto útil. La tesis de la reconciliación, de coser las heridas ha pichado en hueso en una sociedad partida en dos, más partidaria en este momento de revanchas que de perdones.