La vivienda es un derecho

La vivienda constituye un importante factor de integración. Por ello, el incremento desmesurado del precio de un bien básico, utilizado como estrategia de inversión, contribuye a que muchos hogares sufran procesos de exclusión de la vivienda.

En Salamanca el precio de la vivienda alcanzó un máximo en febrero de 2016 (1500€/m2), alcanzándose un precio en diciembre de este año de 1786€/m2, según datos de Expocasa.

Los precios del alfoz son elevados dado que se trata de vivienda más nueva y con mejores servicios y hay personas que viven en esas zonas que no se plantean buscar lugares de residencia más baratos debido a su inserción en el territorio.

El 63% de los hogares cuya persona sustentadora principal tiene estudios primarios o no tiene estudios tiene la vivienda ya en propiedad y pagada. Este soporte, fundamentalmente en el ámbito de las personas mayores, ha sido clave para paliar la gravedad de la crisis y se ha convertido en última barrera de defensa para muchas familias.

La potenciación de políticas de acceso a la vivienda es vital en la reducción del riesgo de pobreza y exclusión social. O se abre un nuevo pilar de nuestro Estado de Bienestar en relación a cubrir la necesidad de vivienda, o veremos aumentar la importancia en este factor en el incremento de la pobreza, como ya venimos observando desde hace 10 años a través de las diversas oleadas de la Encuesta sobre Integración y Necesidades Sociales de FOESSA.

La crisis supuso un auténtico tsunami social, y los años poscrisis, no han servido para reparar sus efectos, más allá de una paralización del deterioro en parte de los hogares y un retroceso en las que estuvieron más afectadas.

Tras tres años de recuperación de los indicadores macroeconómicos, el 70% de los hogares, dicen no estar percibiendo los efectos de la misma.

Parece que en la salida se está consolidando un modelo social, del que ya veníamos, en el que una buena parte de la población que ha retrocedido va a permanecer en esa situación.

A pesar de que los datos de empleo en los últimos trimestres han mejorado, la recuperación no ha llegado a los más pobres. Observando los datos del empleo a través de la EPA seguimos reafirmándonos en la misma conclusión. Además, la vulnerabilidad de los hogares se ha incrementado también a la hora de asegurar los suministros básicos de la vivienda.

A lo largo de este año Cáritas Diocesana de Salamanca ha llegado a 1.409 familias, 111 más que el año anterior, mediante 2.613 ayudas, con un importe de 527.479€, destinados a ayudas de alquiler y suministros (gas, luz, agua), 38.296€ más que en el periodo anterior.

Esta es la base de nuestra Operación Vivienda 2017, en la que una vez más te pedimos tu colaboración por los que más nos necesitan.