Domingo, 18 de agosto de 2019

La peor de las noticias

Según el Banco de Alimentos, España está a la cabeza de los países de la Comunidad Europea en la recogida de alimentos para los más desfavorecidos. Parece una buena noticia, algo de lo que todos debemos sentirnos orgullosos, pero para mí es la peor de las noticias, algo de lo que deberíamos avergonzarnos.

Si de verdad los españoles fuéramos tan solidarios como dicen que somos, los gobernantes gestionarían bien nuestros impuestos, darían preferencia a las pensiones, a los salarios, a las prestaciones sociales, y los ciudadanos dejaríamos de buscarle las vueltas a Hacienda para librarnos del IVA, de abusar de las bajas de enfermedad, de hacer trampas para ser más pobres de lo que somos cuando hay que pillar algo, que es la verdadera solidaridad, y salvo excepciones, nadie en este país tendría que vivir de caridad, que es de lo que viven los que dependen para comer de vez en cuando del Banco de Alimentos aunque en nuestra hipocresía, para que no resulte tan humillante como es, le cambiemos el nombre.

La buena noticia, la noticia de la que sí podríamos sentirnos orgullosos de verdad, sería la de saber que somos los primeros en tener que cerrar el Banco de Alimentos porque nadie tiene que llamar a sus puertas, pero mucho me temo que son varias las razones por las que no conviene que esto suceda. Por un lado, los problemas que resuelvan los ciudadanos aunque sea a medias, porque es imposible resolverlos del todo, no ponen en evidencia a los gobernantes; por el otro las grandes superficies multiplican sus ventas, y de cada kilo de garbanzos, de cada caja de galletas, de cada paquete de café, el ministro Montoro, “para dar ejemplo de solidaridad”, se lleva la parte que le corresponde, y finalmente, aunque los pobres sigan siendo pobres, los ciudadanos, cuando al hacer la compra echamos al carro el doble de arroz o de azúcar, nos sentimos lo que no siempre somos: seres humanos.