Jueves, 24 de octubre de 2019

Mi ejemplar de El libro de arena

¿Acaso Jorge Luis Borges, 30 años largos después de su muerte, continúa vivo en este mundo? Lo pregunto por lo que me sucedió el martes 17 de octubre, cuando el sol se había puesto.

Acomodé unas estanterías de mi estudio. No le dediqué tiempo a reordenar el conjunto de libros. El desplazamiento de los muebles respondió a la economía del espacio, no al deseo de crear un sentido nuevo en el conjunto de volúmenes.

Un día antes, por casualidad, un amigo me había mostrado su biblioteca. No dejé de encomiar relaciones de interés por la contigüidad de los títulos. Las crónicas de Indias tenían su puesto delante de una colección del drama novohispano en lengua náhuatl, y antes de otra de épica grecolatina. A continuación, luciendo nervios y una tipografía dorados en los lomos, podían verse tratados de cartografía. Más adelante, en una repisa superior, había obras de geometría (eran los tomos más desgastados). Finalmente, estaba una colección de manuscritos musicales. La biblioteca de Pablo (en realidad ese no es su nombre), lo llevaba a uno por secciones que iban de lo más concreto y menos abstracto a lo más abstracto y menos concreto. La literatura sacra ocupaba el espacio de otro salón. Una ventana con un marco azul ofrecía una vista a un lago.

Mis maniobras con las estanterías del estudio tenían como fin separar este espacio del del dormitorio. No toqué ningún libro. No obstante, cuando apagué la luz y fui a mi habitación, a la luz de la luna vi que en la parte trasera de una estantería se había movido de su lugar un ejemplar, estaba por caerse. El libro que de una forma terrible me invitaba a su lectura era El libro de arena. Lo abrí por el índice y me dirigí a la página 46, al cuento «There Are More Things».

La emoción inicial, sin embargo, desapareció enseguida. Observé que no buscaba ningún significado oculto en el suceso. Pero no pude dejar de preguntarme por el lugar del escritor argentino en el presente.

No le di más importancia. Cerré el libro y lo coloqué junto al Quijote. A Borges le gustaría verlo aquí, pensé.

 

Suzhou, China.
2017.12.16

Juan Ángel Torres Rechy
torresrechy@suda.edu.cn