Soho

Cuarenta y tantos años atrás y en fines de semana Rubén, mucho antes Verlaine y Rimbaud, frecuentaba Old Crompton Street y sus aledaños. Mágica calle donde las haya. Pequeños negocios de puerta y única ventana de vidrios repartidos. ¡Cling, clong¡ (al entrar). Dentro, chocolates Charbonnel, ginger candy, cigarrillos. Placas ovaladas esmaltadas en blanco con inscripciones tales como, “God save the Queen” o “God bless you”, también incluyen otras advertencias muy apreciadas por los ingleses: “Money begets money” o “Loose lips sink ships” (“Dinero hace dinero” o “Por la boca muere el pez”, traducción libre). Beer mugs (jarros de cerveza) decorados con Yeomen o Beafeaters escapados de la Torre de Londres y no de una botella de ginebra. Además, Routemaster (autobuses de dos pisos), black cabs (taxis), phone booths (cabinas telefónicas), etc. Todo en miniatura y dispuestos para ser colocados encima de alguna repisa. Además: Lennon, McCartney, Harrison y Ringo por doquier. En un rincón muchos newspapers. The Sun en primerísima fila. Gran titular: “Profumo Affair” y en recuadro, observado con extrema atención por la clientela, la Keeler muy ligera de ropa. ¡Cling, Clong¡ (al salir). Más adelante el Prince Edward Theatre en donde durante años y años podía contemplarse en tres dimensiones “How the west was won” y “2001: A space odysey” Ambas películas inalcanzables para el bolsillo de nuestro protagonista. Lo mismo respecto al “2i’s Coffe Bar” donde actuaban Cliff Richard, Tony Sheridan y Hank Marvin. En la otra acera algún Pub y dos o tres Bed and Breaksfasts. Y, por último, a través de un estrecho corredor iluminado con luces rojas se accedía a una pequeña sala de cine X. Allí, un público de varones solitarios contemplaba a ciertas francesitas de Saint Tropez saltar de una roca a otra, en cueros…. (La X llegaba hasta ahí) ¡Oh la insaciable hambre del españolito de aquellos tiempos!  Hambre permanente y mal saciada. Seña de identidad de la España triste y clerical en la que esos jóvenes habían tenido el “privilegio” de ser educados. Rubén se desempeñaba como “lector de español” en un Grammar School for boys situado en Wallington. El protagonista vivía, no obstante, en Carshalton Beeches, a unas 10 millas de Charing Cross. Casa de huéspedes encubierta. No declarada como tal a efectos fiscales, supone. En todo caso allí se alojaban, enumerados según su importancia social: un escocés que trabaja en la City, él y un francés de la isla de la Reunión (ocupación desconocida). Además: la jefa (inmensa y bebedora incansable de té) su marido minusválido, el hijo mayor (empleado de banco), su novia (rolliza, vestida de tules azules y rosas, amplia delantera y con gafas) y el hijo menor granujiento alumno de Ruben. Algunos datos gastronómicos. Breakfasts en días laborables, corn and flakeys, y en festivos,  porridge. Sábado-lunch: beef stew and pudding. Domingo-lunch: deli turkey and rhubarb cake. Domingo-dinner: sobras de la semana. Otras observaciones: Take a bath, una vez cada siete días; la calefacción del dormitorio se suministraba vía vending machine (one bob = one hour). Los domingos, después de cenar, Ruben se sumaba al resto del personal para ver en la BBC el “Show de Benny Hill”, lechero en su juventud y admirado por aquél y Chaplin, desde entonces hasta hoy. Sin embargo, Ruben no pudo descubrir en sus andanzas a los Tiger Lillies. Ellos hicieron su aparición veinticinco años más tarde en el emblemático Soho Theatre. Para que no se pierdan, si Vd pasea por Old Crompton Street, dirección Charing Cross, y tuerce a la izquierda por Dean Street, dirección Oxford Street, a unos doscientos metros lo encuentra. Pues bien, Los Tiger Lillies son un grupo musical inglés underground. Influenciados por la música del cabaret berlinés de los años treinta, con un Bertolt Brecht y un Kurt Weill correteando siempre detrás de todas sus composiciones (ejemplo: “Living hell”). El mejor del grupo, el vocalista en falsete, el “castrato” Martyn Jacques. Escuchen “Bully Boys”. Una maravilla.