Viernes, 17 de agosto de 2018

David Gómez Rollán estrena su ‘Chamán’ este viernes en el Liceo

En esta película documental muestra la incidencia del cambio climático en Mongolia

David ómez estrena "Chamán" el próximo viernes en el Liceo / FOTOS CARMEN BORREGO

Ch. A.: ¿Qué hace un salmantino como tú interesándote tanto por Asia? Ruedas en Mongolia, tienes un programa de radio sobre temas asiáticos, eres el autor de ‘Generación Mei Ming (Miradas desde la adolescencia’ sobre las niñas chinas adoptadas…

Mi hermana es una niña adoptada. Yo acabé la carrera de Comunicación justo cuando fuimos a China a buscar a mi hermana y me causó mucha impresión todo aquello, por eso estudié un Master sobre estudios asiáticos y viajé a la India y a El Tíbet para hacer un libro fotográfico. Fue mi hermana quien me fue llevando por ahí.

Ch. A.: ¿Qué tiene Asia? ¿Y China? ¡Admiro profundamente a María Tena y  su novela ‘El novio chino’ y creo que es una sociedad un tanto cruel!

Asia es un lugar muy llamativo, con una enorme diversidad étnica donde vive un tercio alto de la población mundial. Y China, China es otro planeta, no sé si cruel o complicado, sobre todo con las mujeres. Todo surge con la ley del hijo único, que propició el abandono de las niñas… pero eso no solo sucede en China. Cuando la mujer se casa pasa a ser de la familia del marido como en otros lugares y cuando tiene más de 24 o 25 años y no se ha casado parece que sobra, ya no vale para nada. Actualmente parece que van cambiando las cosas y mirad, desde el punto de vista tecnológico está China más avanzada que Europa.

Ch. A.: ¿Y qué tiene El Tíbet?

Tiene también una gran diversidad étnica, diferentes tradiciones, formas de pensar y además, esencialmente es un lugar donde es más fácil hacer fotos que en Europa, donde te acercas a la gente y te metes en un jaleo. Cualquier fotógrafo de viajes te dice que es un lugar interesante, fácil con la gente… Y Mongolia siempre me ha llamado la atención, es de estos lugares donde no hay nadie y la gente que vive en estos sitios se tiene que apañar en un entorno hostil donde llegar a cualquier lugar habitado siempre es difícil.

Ch. A.: Lección de geografía. ¿Qué tienen en común El Tíbet y Mongolia?

Tienen muchísima relación porque pertenecían ambos al imperio mogol. La forma de vida es la misma, son pueblos nómadas que viven en un entorno parecido porque El Tíbet no deja de ser una inmensa planicie a miles de metros de altura. Sus creencias también son iguales, el budismo tal y como lo entendemos viene de La India y lo que había antes era el Bon, una religión chamánica muy cercana a la naturaleza. Cuando llegó el budismo en el siglo VIII se hizo especial ahí con una tradición muy particular, animista, que no tiene que ver con el budismo chino, por ejemplo. En Mongolia casi todos son budistas, y bueno, el Tíbet existe fuera, es como un lugar espiritual aparte del físico. En el Tíbet hay muchos chamanes y ahí empecé a interesarme por el tema, a pensar que debíamos intentar algo en Mongolia porque no podía ser que desde hace quince años hayan aparecido miles y miles de chamanes en Mongolia de la nada.

Ch. A.: No sabemos nada de Mongolia, David.

Es un país lejano donde viven tres millones de habitantes en un territorio cuatro veces más grande que España. Era un país comunista y desde los noventa es una república democrática que sufre lo que le ha pasado a todos los países del ámbito soviético al pasar al mercado capitalista: se han dado de golpe con la falta de recursos para la mayoría de la población. Y algo más, sufren de una forma terrible el cambio climático.

C. B.: Ese cambio climático que no existe…

Existe, y ya lo habíamos visto en El Tíbet, donde antes había nieves perpetuas ahora no hay nada a 5.000 o 6.000 metros de altura, nada, nada de nieve en lugares donde antes estaba el suelo siempre congelado. Ese cambio climático aún es más terrible en Mongolia que depende de la naturaleza para vivir, con lo que resulta un desastre absoluto.

Ch. A.: ¿Son conscientes los habitantes de Mongolia de este desastre?

Sí, ellos dicen: “Está desapareciendo todo a nuestro alrededor, todo lo que era una estepa verde”. A día de hoy el 90% de Mongolia es territorio desértico y solo la zona cercana a Siberia donde se dice que nació el chamanismo, se mantiene virgen. Era una sociedad que vivía del campo y ahora, está entregada a la minería. Lo nómadas, que han perdido todo por las condiciones climáticas y los abusos de la minería, se acaban convirtiendo en aquello que los mata tanto a ellos como al entorno. Se convierten en mineros ilegales porque es la última opción de supervivencia que les queda. Todo es un círculo (nómadas, mineros, chamanes, refugiados climáticos) cada cosa lleva a la otra y es difícil saber dónde está en realidad el punto en donde empieza todo.

Ch. A.: Tu documental de 2014 sobre las niñas chinas adoptadas ha ayudado a muchas familias y a muchas chicas a afrontar su adolescencia. ¿Cómo vives eso?

Lo vivo con mucha alegría. Mi hermana tenía 10 años cuando inicié el proyecto con el apoyo de ANDENI. Tuve la idea y visité a todas las familias, viví con ellos, rodé el documental y fuimos con él a todos los festivales, a todas las presentaciones… luego tuvimos la suerte de que lo compró Documentos TV y lo emitió. Fue un proceso muy hermoso y tengo aún contacto con las chicas que salen en el documental que llevan muy bien sus vidas después de esta etapa de la adolescencia donde te planteas tantas preguntas sobre tu origen, tu identidad. El documental posibilitó el viaje a El Tíbet y el libro de fotografías que hicimos.

  “El chamán es el intermediario entre la naturaleza y el hombre

Ch. A.: Siempre hablas en plural…

No soy solo yo, somos un pequeño equipo que me apoya. Mi pareja, Xiankun Liu en tareas de producción y Oscar Sánchez, que hace la música de mis documentales. Ellos siempre están a mi lado. En Mongolia necesitamos a una traductora, fue el principal gasto aparte del viaje, un viaje donde tienes que ir de mochilero porque no sabes dónde vas a dormir, donde comes lo que puedes, estás con una familia nómada y lo eres tú también, y sobre todo, donde las distancias son enormes y eso condiciona el trabajo.

Ch. A.: ¿Es necesario irse tan lejos para hablar del cambio climático, David?

Yo, si lo veía claro porque lo que está pasando en Mongolia es el futuro. Creo que es la representación de lo que va a pasar en otros lugares. Los recursos de los que siempre ha vivido la gente desaparecen y ante esa situación surge alguien, el chamán, que canaliza esa esperanza e intenta mover a la gente. Hay tantos chamanes, o como quieras llamarles, porque la gente necesita algo que le dé esperanzas, ellos dicen que están ahí porque la gente confía en ellos. El chamán es el intermediario entre la naturaleza y el hombre. La idea original es que el chamán es la reencarnación de un cazador, pero ese cazador que te dice qué se puede coger y qué no se puede coger para que se mantenga la especie. Porque se pueden coger algunas cosas, pero no todas. Mirad el mar, no se puede continuar con esta pesca abusiva, no nos damos cuenta, pero el Mar de la China está muerto.

Ch. A.: Tienes un programa de radio sobre Asia, e imaginamos que ahora te preguntarán mucho sobre las amenazas de Corea de Norte.

Lo de Corea del Norte lleva así muchos años, la única diferencia es que ahora alguien le contesta en el mismo tono a las amenazas. Antes no había respuesta, ahora sí.

Ch. A.: ¿Crees que vivimos una etapa de mayor interés para el documental?

Creo que ahora hay muchas facilidades, festivales, movimiento, mucho interés por el documental que ahora va más allá de los de animales de toda la vida. Se trata de acercar la realidad, historias que merecen la pena ser contadas. Gracias a los documentales se conoce el mundo y se está conociendo ahora un mundo nuevo… hasta hay un servicio de vídeo bajo demanda y muchos cines o canales en los que se pone exclusivamente documentales. En la 2 de Televisión Española también se emiten de vez en cuando documentales, aunque no se llega al interés de Inglaterra, donde hay mucha mayor emisión. Creo que a la gente le gusta y habría que darle más importancia.

Ch. A.: Eres fotógrafo y en tu página web tienes unas imágenes impresionantes de tus viajes ¿Cómo compaginas el trabajo con la cámara y la cámara de vídeo?

C. B.: ¡Yo o estoy en modo foto o en modo vídeo! Aunque salgo a hacer fotos y a veces pienso, esto debería tener movimiento y sonido.

Yo tengo una mirada fotográfica y en el vídeo se nota porque no me gusta mover la cámara. Además, con el vídeo tienes un guión establecido.

Es diferente, voy a grabar (si estoy grabando) y cuando grabo no puedo hacer fotos.

Ch.A.: Tienes una mirada muy peculiar que busca los aspectos más inusuales, ¿seguirás trabajando con temas relacionados con Asia?

No lo sé. Teníamos la oportunidad de viajar a África y sucedieron una serie de cosas que cambiaron el proyecto pero ¿Por qué no? Lo importante es el proyecto, la historia que debe ser contada.

Ch. A.: Fíjate, hasta Mongolia… toda una aventura.

Hasta Mongolia, sí. Pero la aventura puede estar aquí, aquí mismo.