Domingo, 21 de octubre de 2018

Manolita Café Bar recoge una exposición de Charo Alonso y Carmen Borrego

La muestra se inaugura el jueves 23 de noviembre a las 20 horas donde los textos y las fotografías se entremezclan y definen a personajes ilustres

Pilar Fernández Labrador, en el Teatro Liceo

‘Más retratos a dos voces’ es el título de la nueva exposición de textos y fotografías de Charo Alonso y Carmen Borrego, singular muestra que se inaugurará el jueves 23 de noviembre en el Manolita Café Bar. Según explican las autoras, “solo se trata de encontrar una mediana felicidad en el momento de apoyar la yema del índice en el disparador. Porque, de algún modo, eso también es literatura”.

El público interesado tendrá la entrada gratuita hasta completar el aforo, y será el jueves a partir de las 20 horas. Esta es la exposición se complementa con la de la Torrente Ballester, con personajes que han entrevistado para Salamanca RTV al Día.

De nuevo a dos voces, y de nuevo la cultura en Salamanca. Después de llenar las paredes de páginas de la Biblioteca Torrente Ballester de rostros y letras de nuestros autores, Carmen Borrego recupera de las páginas de Salamancartv al día, los retratos de quienes hacen cultura con mayúsculas en esta ciudad nuestra y nos los entrega, de la mano de Enrique Clavero y de Manolita Café Bar, en las paredes de uno de los espacios más vivos y cercanos de Salamanca, ahí, detrás de Anaya. Rostros iluminados por la admiración y el arte de la fotógrafa, cierto, rostros enmarcados por sus propias palabras. Porque son retratos y retazos de una conversación, de esa entrevista periodística que tanto nos enseña y tanto disfrutamos. Porque Carmen Borrego la concibe como un placer que tanto tiene de aprendizaje como de descubrimiento. Por eso sus fotos están llenas de luz y el rostro se recorta sobre el fondo. Por eso los perfiles son tan amables y certeros, porque ella es una mujer iluminada de sonrisas y de descubrimientos y descubre en cada rostro el aura de su talento.

Hacer entrevistas con ella es un privilegio. Mima al personaje, le admira, admira sus cuadros, los de Marta Brufau, los de Fernando Ledesma. Lee sus textos, sus rostros, escucha su música, la de Fernando Maés, la de Jimmy López, El hombre tranquilo, la de Victoria Mesonero, la del folclorista poeta Gabriel Calvo. Descubre sus proyectos, los admira… por eso espera expectante el documental “Chamán” de David Gómez Rollán, por eso empuja a todo el mundo a ver la película “el Pastor” de Jonathan Cenzual. Y es que Carmen se enamora de sus retratados, la admiración y el conocimiento de su trabajo acaba, invariablemente, en afecto, en respetuoso y cercano afecto. El mismo, lleno de reconocimiento que compartimos con toda la Salamanca letrada, el afecto que tenemos por personajes tan próximos y entrañables como el librero de Hydria, nuestro sabio Suso. Y es que es el nuestro un respeto tal por los libros y las librerías –y por los bares, por eso reímos tanto frente a nuestra Miranda Warrin a quien Carmen adora- que no podemos por menos que ser grumetes de Letras Corsarias y dejarnos guiar por Rafael Arias. Afecto pleno de respeto por la gran dama de la cultura salmantina, Pilar Fernández Labrador, a quien Carmen retrata en el Liceo por el que tanto luchó. Afecto pleno de reconocimiento por la labor del Director de la Casa Lis, Pedro Pérez Castro, enmarcado por el encaje de hierro bordado de la terraza del Museo. Afecto correspondido, porque mira que quieren a esta fotógrafa plena de sonrisas ¡Qué buenos fotógrafos hay en Salamanca, en el periodismo salmantino! Pablo de Unamuno le dedica su sonrisa más entregada mientras en un extremo de su retrato vigila, adusto, el rector Unamuno. Y es que sabe sacar esa sonrisa bella de entrega, entrega al pasado que es presente en el luminoso caso de Macu Vicente, la niña de Centenares que brilla como los trajes charros que recorre en su último libro. Esa sonrisa generosa que es la de la fotógrafa. Una fotógrafa que recorre el taller del escultor Andrés Álvarez Ilzarbe y le retrata al lado de su trabajo, ese trabajo que tantas alegrías le da a todo un país, el del actor José Antonio Sayagués de quien Carmen hace una semblanza plena de talento.

Hablan los rasgos, habla la voz de quien desde Radio 3 recuerda siempre el cine de Salamanca, el fútbol de Salamanca, la evocación de un Basilio Martín Patino al que recordamos retratando a esta ciudad letrada a la que regresa Javier Tolentino para que le capte, micrófono en mano, Carmen Borrego. Retratos del amor, rostros del talento, imágenes tan distintas que nos recuerdan que en esta ciudad se hace cultura y que, como bien dice el pintor Fernando Ledesma, debemos hacer cotidiano el arte, ese arte que tiene mil facetas y que brilla en medio de nuestras calles, habitando no solo museos, sino los lugares cálidos y plenos de vida como el Manolita Café Bar. Rostros que nos retratan. Rostros que nos miran y nos recuerdan lo grandes que somos. Retratos de nuevo para reconocer lo mucho que tenemos, lo privilegiados que somos en esta nuestra Salamanca.

Charo Alonso

Fotografías: Carmen Borrego