Sábado, 24 de agosto de 2019

Al perro flaco…

Al perro flaco, todo son pulgas. Y es que cuando uno deja de ser útil, cuando cae en desgracia, sus interesados compañeros le retiran su favor. Eso parece que han hecho los palmeros del Sr. Puigdemont “el Breve” (en este caso no por su escasa estatura como Pipino III el rey de los francos, sino por lo efímero de su mandato como primer mandatario de una igualmente efímera, también simbólica, republica catalana) pues cuando han observado que ya no es políticamente rentable le han postergado. ¡Desagradecidos!

Ahora, el expresidente de la Generalitat, se ve obligado a inventar novedosas formulas para volver a ser candidato en unas elecciones que muchos rechazaron y tacharon de ilegales, pero a las que todos sin excepción se han apuntado, eso sí, cada uno por su lado. Mientras, arrinconado, Sr. Puigdemont deambula como un zombi político arrastrando los jirones del discurso republicano por los medios catalanes y europeos que le ofrecen algún cobijo. ¡Desagradecidos!   

"¡He trabajado durante treinta años para obtener otro anclaje de Cataluña en España!", afirma en una entrevista al diario belga Le Soir[i]  Puigdemont “el Breve” admite ahora que es “posible” una solución diferente a la independencia. ¡Eso se dice antes, hombre! Pero sus antiguos aplaudidores ya no le escuchan y sin agradecerle los servicios prestados, le dejan en la cuneta. ¡Desagradecidos!

Él también concurrirá a las elecciones del 21 de diciembre esta vez en las listas de un nuevo partido que dicen se llamará Junts per Catalunya, nombre que acordó con otros miembros del Partido Democrático Europeo Catalán (PDEcat) entre ellos Arthur Mas. Quizá el expresidente no haya caído aún en la cuenta de que el Sr. Mas es un peligroso aliado. Tuvo mucho que ver con el fin de su ya extinto partido y con anterioridad había matado y abierto en canal a Convergència i Unió. Mas, pide ahora un donativo económico a sus conciudadanos para que no le embarguen su capital porque él, son sus palabras, lo ha lo arriesgado todo por Cataluña. ¡Desagradecidos!  .

Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) se ve ganadora y el Señor ex vicepresidente de la Generalidad, Oriol Junqueras, suelta lastre. La Candidatura de Unidad Popular, CUP, sigue en sus trece, irá sola a las elecciones ¡con un par! Ada Coalu, alcaldesa de Barcelona, tampoco quiere que nadie dude de su independentismo y rompe su pacto de gobierno con el Partido Socialista de Cataluña en el Ayuntamiento dejando a un lado su tibia postura de “equidistancia” y abrazando sin ambigüedades las consignas soberanistas. ¡Desagradecida!

En Cataluña ya no hay ni “convergencia”, ni “unión”, ni PDEcat, ni “junts”, ni “pel sí”, “ni en comú”, ni “podem” ¡ahora que casi nos habíamos acostumbrado a pronunciar todo esto y más o menos sabíamos quién era quien! Veremos en qué queda de todo esto tras los resultados del 21 de diciembre. Porque me temo que durante la campaña vamos a oír mucho sobre independentismo, unionismo, presos, 155, etc.; y muy poco sobre propuestas políticas y sociales para mejorar la vida de las personas.

Los que desde hace meses manejan el cotarro en Cataluña, los que se hacen visibles en las calles y los medios, no son los partidos políticos sino ciertas organizaciones de la sociedad civil, de la sociedad civil independentista claro está,  Omnium Cultural, la Asociación de Municipios por la Independencia o Asamblea Nacional Catalana (ANC). Situación que en condiciones de estabilidad social me parece estupendo porque la participación es importante en democracia, pero no ahora y no así haciendo de sus presos bandera.

Sí, creo que los independentistas son muy desagradecidos. El otro día escuche a uno de sus dirigentes decir que ellos son la segunda generación de catalanes que no vivieron la dictadura de Franco y no quieren vivir la del Estado Español. Pues esta segunda generación debiera recordar que entre los muchos ciudadanos que hicieron posible que hayan vivido fuera de la dictadura de Franco hay muchos que no nacieron catalanes. Deberían saber que muchos de sus abuelos y bisabuelos emigraron a Cataluña desde diferentes regiones para trabajar y con su esfuerzo hacerla más grande. Debieran recordar que hemos remado todos juntos, con mucho sacrificio, y fruto de ello es el Estado de Derecho que disfrutamos, por eso no es justo que ahora que lo tienen todo ¡sí, todo!, exijan quedárselo para ellos ¡Desagradecidos!

En la entrevista antes citada el Sr. Puigdemont dice: “Hay una cosa que falta - ¡vaya por Dios! - y son las herramientas para salvaguardar todo (se refiere a la diversidad lingüística y cultural) No se trata de una cuestión de Estado, ni de frontera, ni de pasaporte. Queremos simplemente las herramientas para ser nosotros mismos y gestionar nuestros problemas”. Sr. Puigdemont, en palabras de Seneca: Ingrato es quien niega el beneficio recibido; ingrato, quien no lo restituye; pero de todos, el más ingrato es quien lo olvida.