Lunes, 9 de diciembre de 2019

ETC. (El Tema Catalán)

Hoy pareciera que el ahorro dialectico y escrito se está convirtiendo en una obsesión. Una obsesión por los acrónimos[i] ya que estos, pueblan nuestro lenguaje tanto oral como escrito. AVE, PIN, SIDA, CD, ADN, CIA, IVA, OMS, últimamente se están sumando a esta tendencia de ahorro las abreviaturas de fechas en las que sucedieron acontecimientos reseñables generalmente trágicos 11M, 11S, 3J, cuando no de marcado interés político como 9N o más recientemente el 1o, el 6o y 7o.

Estas última fecha, junto al acrónimo DIU (Declaración Unilateral de Independencia) se enmarcan en lo que ha venido a llamarse “el tema catalán” al que podríamos referirnos, siguiendo la tendencia mencionada, como “etc.” ¿otro más para la Historia? Tanto por las iniciales de las palabras como por el significado en sí mismo, tiene sentido ya que hace referencia a un proceso repetitivo, interminable en el que llevamos años sumidos.

El etc. parte de un punto que me parece destacable. Cataluña existe como Autonomía, sólo porque la legitimada la Constitución Española, sino fuera así no existiría, no tendría Presidente, ni consejeros, ni tribunales, ni fuerzas de orden público, por tanto, los independentistas se están beneficiando de las mismas leyes que violan.

¿Cómo pueden decir ciertos políticos catalanes que en Cataluña no hay libertad, si lo están gritando en las calles, incluso profiriendo, insultos contra aquellos que no piensan como ellos, sin que se les detenga? ¿Cómo tiene la cara dura de desplegar grandes pancartas en el Camp Nou pidiendo una Cataluña libre, si nadie les ha impedido hacerlo y disfrutando el más alto nivel de vida de todo el país? ¿De qué quieren ser libres? ¿Quién les oprime? ¿Para qué quieren ser libres? Cuándo los más ricos piden ser independiente, algo huele mal. ¿Por qué será que nunca tiene ese irrefrenable deseo los más pobres?

¿Cómo pueden ser tan ruines comparando su actual situación con la dictadura o el nacismo? Cierto que el Gobierno del Partido Popular no ha sido capaz de posibilitar un dialogo constructivo sobre el etc., como tampoco lo hizo en su momento el Partido Socialista, pero eso no legitima a los independentistas a exigir un Estado Catalán, incumpliendo las leyes del Estado de Derecho que les habilita a ser lo que son. El peligro de envolverse en las banderas es que no dejan pasar la luz del sol y nos privan de su poder curativo y cicatrizante, incrementado las posibilitando que las heridas se gangrenen.

El referéndum, al que se abrazan desesperadamente todos los secesionistas - a falta de otros argumentos más sólidos - fue ilegal y por lo tanto ningún mandato puede emanar de él. Pero ya no pueden dar marcha atrás pues perderían la credibilidad que tienen frente a aquellos que les apoyan. Al Presidente Puigdemon no le queda más que tirar pa’lante si no quiere que los de la CUP le dejen en minoría, pero algunos de sus “apoyos” comienzan a tambalearse, un consejo, no se fie mucho de Artur Más porque ya ha demostrado que sus chaquetas son reversibles.

¿Y Podemos? Pues eso que cada vez pueden menos, que Pablo Iglesias se va pareciendo cada día más a un cacique que se deshace de todos aquellos que no comulgue a pie juntillas con sus ideas. Así lo hizo con Iñigo Erregón y más recientemente con Carolina Bescansa, ambos cofundadores junto a Iglesias del partido morado. Y, como en otras ocasiones, la casta obediente a Iglesias ha sido llamada a filas y deben retratarse públicamente en cualquiera de sus manifestaciones haciendo gala de un apoyo incondicional a la dirección nacional del partido, seguro que con advertencia, velada o no, de que el que se mueva no saldrá en la foto. Es lo que tienen los poderes absolutistas, para ellos no hay ni compañeros ni amigos, sólo súbditos.  

Lo más triste de todo el etc., es que no se terminara, incluso si llegan a celebrase elecciones con garantías en Cataluña. Primero porque el resultado de estas podría reproducir la situación actual, claro que ya sin Carles Puigdemon que debe estar loco por volver a su Girona del alma y olvidarse todo esto. Segundo porque el Partido Popular ha permitido al movimiento independentista “hacerse muy mayor” con su manifiesta incapacidad para enfrentarse al etc.

El discurso separatista es falso y pobremente argumentado, eso sí, muy bien vendido a los medios. Querían fuerzas del orden actuando con contundencia y las han obtenido, querían mártires de su causa encarcelados y los tienen, querían aplicación de medidas duras por parte del Gobierno de la Nación y lo van a lograr, pero todo ello no supone la opresión de la que se quejan, no justifica su victimismo, ni sus reproches a los recortes de libertades a los que constantemente aluden, porque olvida una máxima ya enunciada hace varios siglos por Montesquieu: Mi libertad es el derecho de hacer lo que las leyes me permiten. Incumplir las leyes nunca puede otorgarnos derechos.

 

[i] El significado de un acrónimo es la suma de los significados de las palabras que lo generan