Martes, 16 de octubre de 2018

Hacer las Américas

Estoy volviendo a ver Friends, una serie que, en teoría, cuenta la historia de mi generación; esos jóvenes que se buscaban la vida en Nueva York tenían cierto paralelismo con dos que nos vinimos a la Ciudad de México. Y cada vez estoy más convencido, estamos, de que, en cierta forma, sin saberlo, nos adelantamos; el mundo empezaba a cambiar, las fronteras a difuminarse… para luego renacer con más brío, como parece que ocurre ahora, con Trump, el Brexit y Rajoy, Puigdemont y la CUP. Sí, los sigo viendo muy cercanos, al menos en las intenciones.

Por supuesto, este artículo es un abrazo para Juan Carlos López Pinto.

Foto: Maqueta de la Nao de China (Museo del Fuerte de San Diego, Acapulco)

Para los más jóvenes, a lo mejor eso no les dice nada, pero hubo un tiempo en que la gente se iba “a hacer las Américas”, que, parafraseando a los flamantes “Princesa de Asturias”, Les Luthiers, ya estaban hechas.

Sin embargo, como los tiempos avanzan que es una barbaridad, les contaré que esto de ser emigrante en la época de la posmodernidad tiene lo suyo. Resulta que, después de más de 20 años y trabajos de lo más variopinto –bueno, ni tanto, no he sido ni estibador, ni croupier, por ejemplo−, en fin, después de corregir, enseñar, escribir, redactar, editar y todo lo que se les ocurra que pueda hacer alguien que estudió Filología –ah, las “inútiles” humanidades−… ahora me desenvuelvo, haciendo lo mismo, pero en el mundo de la política.

Pero sobre lo que hoy quiero reflexionar es sobre el tema de la emigración, que se puede unir al de las fronteras, tan de moda.

Me incluyo en un grupo privilegiado, el de los emigrantes en gran medida  por gusto, no tanto por obligación. O sea, la canción de Juanito Valderrama habla de nosotros, desde luego, pero no más que la de “My Way”, por decir algo.

Cada vez estoy más convencido, estamos, de que, en cierta forma, sin saberlo, nos adelantamos; el mundo empezaba a cambiar, las fronteras a difuminarse y, por las razones que fueran, intuimos, hace años, que no estaba tan asegurado el cocido a la vera del hogar, o sea, que habría que buscarse la vida fuera…

Eso que ahora es trending topic, nosotros probablemente lo vimos sin darnos cuenta. Lo que no vimos es el renacimiento de las fronteras: yo que feliz, voté a favor de la Constitución Europea, o sea, de más Europa y menos fronteras, hoy veo que, acá y allá, cada vez más gente parece cansada de vivir mejor, aunque no se den cuenta, y apoyan los experimentos no con gaseosa sino con dinamita.

Por nuestra parte hemos ido construyendo vidas y haciendas, en mayor o menor medida (las haciendas). Y afectos, desde luego, sin perder los de allá, disfrutando y sufriendo a veces la distancia con las raíces. Y lo seguimos haciendo. Y construyéndonos a nosotros mismos, sin ser de aquí o de allá, porque somos de ambas orillas.

Las Américas nos hicieron a nosotros.

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