Martes, 10 de diciembre de 2019

Un medallón para Gabriel y Galán

Retrato del poeta Gabriel y Galán

El pasado miércoles, 18 de octubre, en la Sala de la Palabra, la Asociación Amigos de Unamuno en Salamanca, organizó un acto en homenaje a dos grandes figuras de Salamanca, una nacida aquí mismo y la otra importada de Bilbao, “Unamuno y Galán, poetas al encuentro”. El texto que sirvió de hilo conductor era de Francisco Blanco. En él pudimos comprobar la mutua  amistad e incluso admiración que ambos poetas se profesaban.

Al final de esa lectura, tras dar las gracias a todos los asistentes por compartir esa hermanadora velada poética, evocando el encuentro fraternal entre Unamuno y Gabriel y Galán, dije que sería bueno, que el Ayuntamiento o a quien corresponda, perpetúe en piedra esa amistad, instalando un medallón del poeta de la tierra en alguna de las enjutas de los arcos de la Plaza Mayor, y si es posible no muy lejos de donde está el de su amigo Unamuno.

Se ha dicho y repetido hasta la saciedad que la Plaza Mayor de Salamanca es como el cuarto de estar de todos los salmantinos, allí nos encontramos, charlamos, nos sentamos a tomar el café…. En fin que nos sentimos como en nuestra propia casa. Y en el cuarto de estar, es donde colocamos, entre otras cosas, las fotografías de nuestros seres queridos, aunque algunos ya no estén con nosotros. Lo mismo, creo yo, que debemos hacer con nuestra Plaza y con Gabriel y Galán. Un poeta tan querido por todos los salmantinos, un poeta con cuya obra han aprendido a leer nuestros padres y abuelos, un poeta que nos recuerda a nuestras gentes, sus modos de vivir y sus costumbres, sus valores, algunos tan olvidados como la amistad, la lealtad, el sacrificio, el amor a la tierra. Un poeta que a todos nos ha hecho emocionarnos con poemas como “Mi vaquerillo” o el “El embargo”. Un poeta que nos recuerda lo dura que es la vida del campo, o la devoción por nuestros cristos, ermitas y tradiciones…

Es esta una reivindicación que llevo haciendo desde hace unos cuantos años. Creo que la primera vez fue allá en el año 2005, cuando se instalaron algunos medallones con motivo del 250 aniversario de la Plaza Mayor. ¡Qué mejor fecha que esa para haber colocado el del poeta de Frades de la Sierra!; 250 años cumplió la Plaza y 100 años se cumplieron de la muerte del poeta.

Aquel año, se colocaron algunos medallones cuyo sentido, dada mi gran ignorancia, no he podido comprender. Aún hoy me pregunto qué pintan los dos medallones con las alegorías de las dos repúblicas, que no digo que no sean hechos históricos de gran importancia, lo que digo es que no sé qué pintan en nuestro cuarto de estar. Lo mismo me pasa con el medallón del abuelo del actual rey.

No soy partidario de quitar nada, por lo que no pido que se quite uno para poner otro. De lo que soy partidario es de que en nuestra Plaza se coloquen también a personas del pueblo, personas queridas por el pueblo, que de reyes y otras cuestiones que se escapan de la vista del sencillo pueblo ya tenemos bastantes.

Estoy seguro que cuando se proponga poner el medallón de Gabriel y Galán en nuestra querida Plaza Mayor, habrá un clamor popular que lo apoye, y que el día de la inauguración serán muchos los salmantinos, salmantinos de a pie, que acudan a la Plaza para mostrarle su cariño

Ojala que no se haga esperar demasiado.