Domingo, 25 de agosto de 2019

La carta de Pedro Sánchez

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Fíjate -le digo a Emilio, el camarero- los partidos que reclaman que gobierne la lista más votada, son los que aplican no sé qué artículo de la Constitución para gobernar sin ser los elegidos por los ciudadanos, para hacerse con el control de las instituciones por encima de la voluntad de los votantes, y para derrocar a los representantes que eligió la gente. Y eso, en nombre de la democracia.

Emilio me lanza una perorata sobre la legalidad y la unidad. Desconecto. Lo he oído tantas veces, siempre igual, que me aburre. Es como una canción aprendida que se repite cada equis minutos, como en la radio fórmula.

Le respondo que si tanto les preocupa la legalidad, deberían ocuparse en alejar del poder a los que mienten sistemáticamente, porque mentir no es legal. A los que prometen que harán una cosa para llevar a cabo la contraria, a cuantos legislan a favor de sus amigos (o sus amos) en lugar de mirar por el bien de la ciudadanía.

Le cuento, que tendrían que mandar a la porra a esos candidatos (o secretarios generales) que, para ganar primarias, prometen hacer cuanto esté en su mano por derrocar a un Presidente asentado en recortes y desigualdad, pero que ahora lo amparan invocando no sé qué artículo de la Constitución.

Le digo, que ese mismo candidato (o secretario general) tiene la desfachatez de escribir una carta justificando lo injustificable.

Me doy cuenta de que hablo solo. Emilio, como la sociedad, ya ha tomado partido y está concentrado en la tele donde se discute acerca de quién es el mejor dando patadas a un balón.

Me entran ganas de volver a leer esos artículos de la Constitución en los que se habla de derechos, y de defenderlos sobre ese artículo que santifica la pérdida absoluta de libertad y de respeto.